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Los otros terremotos que hundieron Haití

Publicado en Diagonal, 30/06/2014

HaitiDiagonal

“Desde el primer momento que la Minustah puso un pie en tierra haitiana, sus tropas han violado de forma sistemática los derechos humanos”. Lo dice Monica Riet, uruguaya, que el pasado 6 de mayo se encontraba en Puerto Príncipe como militante de la Coordinadora latinoamericana por la retirada de las tropas de la Minustah, la misión de Na­cio­nes Unidas por la Estabi­liza­ción de Haití. “Es un genocidio silencioso que va más allá de la ocupación militar”, añadía indignada por la participación de tropas uruguayas en la operación militar de la ONU.

La epidemia de cólera iniciada en uno de sus cuarteles a finales de 2010, que se ha cobrado ya más de 8.500 víctimas mortales y más de 700.000 casos de contagio, junto con las numerosas denuncias de agresiones sexuales, la militarización de los barrios populares o su participación en numerosos actos de represión sobre la sociedad civil, se cuentan entre los muchos motivos del rechazo mayoritario a la presencia de estas tropas extranjeras en el país.

Desde las elecciones de 2000, en las que Jean-Bertrand Aristide volvió a la presidencia tras unos comicios contestados por igual por la sociedad civil haitiana y por la comunidad internacional, Haití había vivido numerosas movilizaciones contra el Go­bierno, que derivaron en una fuerte escalada de violencia entre 2003 y 2004. Entre otros, grupos paramilitares financiados desde EE UU avivaron el conflicto hasta la intervención internacional. En febrero de 2004, el presidente Aristide volvía a dejar el país, de forma involuntaria, en un avión estadounidense. Tropas de EE UU, Canadá, Francia y Chile llegaban al país al día siguiente, precediendo el despliegue de la Minustah pocos meses más tarde. Una década después, la Minustah sigue en Haití, con tropas y policías de 50 países, principalmente latinoamericanos y asiáticos, bajo el liderazgo de Brasil.

La presencia de tropas extranjeras en Haití es tan sólo una de las múltiples injerencias políticas y económicas que ha sufrido el país en los dos últimos siglos. La devastación que provocó el terremoto de enero de 2010 no se puede entender sin esas injerencias. Beverly Bell, militante pro derechos humanos de Nueva Orleans, lo describe sin rodeos: “La astronómica destrucción en Haití puede ser rastreada hasta la violencia estructural, las políticas y sistemas que reflejan el colonialismo, imperialismo, racismo y patriarcado, y que se sienten de forma áspera y marcada en las vidas de los más pobres”. Polí­ticas que han continuado después del seísmo, ejemplificando nítidamente lo que Naomi Klein llamó “capitalismo del desastre”.

Tras el desastre, el negocio

El terremoto provocó más de 217.000 víctimas mortales y 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar. Los costes y pérdidas causadas por el seísmo se estiman en 7.800 millones de dólares, equivalente a más del 120% del PIB haitiano de 2009. Pero más allá del nivel de de-sembolso prometido –alrededor del 60% en los dos primeros años– y de la eficacia de esa ayuda, otra maquinaria se puso en marcha: la del negocio que ofrecía la reconstrucción. Lo que el embajador de EE UU en Haití llamó “la carrera por el oro”.

No se equivocaba. Entre 2010 y 2012, tan sólo el 1,3% del valor contractual de los proyectos de la USAID fueron concedidos a contrapartes haitianas, según el Centro de Investigaciones Económicas y Polí­ticas. De las inversiones de USAID en Haití en 2013, más del 85% fueron a empresas y ONG norteamericanas. La Unión Europea sigue un patrón similar: en 2010 y 2011, el 76,7% del valor de los contratos de EuropeAid en Haití fueron para empresas europeas.

En el negocio de la reconstrucción destacan además los proyectos vinculados a lo que el Gobierno de Michel Martelly ha bautizado como “Haití: open for business”.

Abierto a los negocios

Amparada por los Clinton, la estrategia “abierto a los negocios” se ha dotado de una serie de apoyos institucionales entre los que destacan el Centro de Promoción de Inver­siones y el Consejo Presidencial Asesor sobre Crecimiento Econó­mico e In­versión en Haití, del que forma parte el expresidente José Ma­ría Aznar.

Ejemplos de cómo se está gestionando la reconstrucción son la minería, el turismo y la industria textil. Las reservas mineras de Haití, fundamentalmente de oro, han levantado interés entre empresas canadienses y de EE UU. Éstas han desembarcado ya en el país con la ayuda del Banco Mundial, que apoya financieramente y ayuda a redactar la nueva ley de minería. Sin información ni consultas a la población, han empezado ya las exploraciones en el norte del país, no sin resistencia de la población, que se empieza a organizar frente a esta nueva amenaza. En el sector turístico se han financiado con fondos para la reconstrucción, privados y públicos, numerosos hoteles y proyectos. Uno de ellos ha sido la construcción del primer hotel de cinco estrellas de la capital haitiana, Royal Oasis, con fondos de la Bush Clinton Haiti ­Fund recaudados para la reconstrucción del país y gestionado por la cadena española Occidental Hoteles. El Banco Mundial acaba de otorgar 45 millones de dólares para desarrollo turístico y está cofinanciando la construcción de otro hotel de lujo junto con la cadena hotelera Marriot. Vene­zuela, con fondos de Petroc­a­ribe, es uno de los financiadores del proyecto turístico de Île-à-Vache, fuertemente contestado por la población afectada.

En el ámbito de la industria, la estrategia es la construcción de, al menos, diez nuevas zonas francas industriales. Algunas de ellas como la de Caracol, en el norte del país, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros fondos para la reconstrucción. Haití cuenta ya con más de 30 fábricas, principalmente textiles, que gozan de condiciones favorables para la exportación a EE UU, ya que no pagan aranceles. Se­gún Mirlen Joanis, del Centro de Promoción de Mujeres Obreras, “las condiciones de trabajo son degradantes y a menudo se dan casos de acoso sexual en los lugares de trabajo, a lo que hay que añadir la violación sistemática de las leyes que marcan las condiciones laborales”, incluyendo la prohibición de la práctica de organización sindical.

Allí se cosen productos para empresas como Levi’s o Fruit of the Loom, que en 2009 presionaban al Gobierno haitiano, con la ayuda de la Administración de EE UU, para mantener el salario mínimo en poco más de 80 gourdes al día (1,2 euros). Las movilizaciones masivas de las trabajadoras consiguieron arrancar entonces una subida de 200 gourdes al día (3,6 euros). Ante el mísero incremento en 2013 de 25 gourdes (menos de medio euro), las trabajadoras de las zonas industriales de Puerto Príncipe iniciaron nuevas movilizaciones. Reclaman un salario mínimo de al menos 500 gourdes al día (8,3 euros) y derecho a la seguridad social. La cesta mínima de comida tiene un coste de 429 gourdes, y el coste de vida (incluyendo vivienda, transporte y otros gastos) está por encima de los 1.000 gourdes al día.

Presumir de salarios bajos

De hecho, el Gobierno haitiano presume públicamente de tener salarios más bajos que México, República Dominicana, India o incluso China y Paquistán, y tan sólo unos céntimos de dólar por encima de Bangladesh o Camboya, por más horas anuales de trabajo. Presumen también de ofrecer condiciones excepcionales a las empresas inversoras: 0% de impuestos sobre los beneficios, 0% sobre las ventas y 0% de impuestos añadidos. Unas condiciones que se repiten para las empresas turísticas que inviertan en el país. Según el propio FMI, dichas exenciones se deberían revisar para incrementar los ingresos fiscales del Estado, pero siempre “sin poner en peligro el interés de las empresas inversoras”.

Para Nixon Boumba, activista del Movimiento Democrático Popular, “la reconstrucción en Haití se ha convertido en una vasta operación de capitalismo del desastre, que no busca socorrer a las víctimas, sino servirse de las víctimas y de la catástrofe para hacer beneficios”.

Otros terremotos historicos

Colonización española (1492 – 1695). Los españoles exterminaron a la población indígena, los taínos, e iniciaron la trata de esclavos y explotación de recursos naturales.

Colonización francesa (1695 – 1803). Los franceses intensifican la trata de esclavos (llegan unos 400.000) e imponen la cultura de la plantación, iniciando el proceso de deforestación.

La deuda de la independencia (1825). Francia impone una indemnización de 150 millones de francos-oro (reducido más tarde a 60 millones) a Haití por los daños tras la independencia.

Ocupación de EE UU (1914 – 1935). Estados Unidos ocupa Haití para tomar control de su banco central y relanza la cultura de la plantación (y la deforestación).

François y Claude Duvalier (1957 – 1986). François Duvalier y, tras él, su hijo Jean Claude gobiernan con mano de hierro Haití con la complicidad de EE UU y el apoyo del FMI y el Banco Mundial.

Golpe contra Aristide (1991 – 1994). En septiembre de 1991, un golpe de Estado, apoyado desde Estados Unidos, derroca a Jean-Bertrand Aristide ocho meses después de ser elegido. La Junta Militar hace de­saparecer al menos a 5.000 personas. Aristide retorna al país en 1994 bajo las condiciones impuestas por EE UU.

El reinado del FMI (1980 – 2014). Desde 1980, el Fondo Monetario Internacional ha impuesto en Haití programas de ajuste estructural con medidas como liberalización comercial, desregulación laboral, eliminación de impuestos para empresas extranjeras, privatización de servicios y empresas públicas.

Última ocupación (2004 – 2014). La Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) mantiene una ocupación que suma múltiples denuncias por violaciones de derechos humanos.

Derechos Humanos en Haití (1) MINUSTAH: cuando la ocupación es una violación de los derechos humanos

¿Por dónde empezar cuando la violación de los derechos humanos en un país como Haití es constante y casi siempre impune? Antonal Mortime, secretario ejecutivo de la Plataforma de Organizaciones Haitianas para los Derechos Humanos (POHD) lo tiene claro: “la presencia de la MINUSTAH supone una de las principales violaciones de derechos humanos en nuestro país. Atenta contra el artículo primero del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, ya que constituye un ataque a la soberanía nacional y una violación del derecho de autodeterminación del pueblo haitiano”. Así lo afirma también el informe que la POHDH ha presentado al Experto independiente de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en Haití, Gustavo Gallon, al asumir el cargo a finales de septiembre de 2013.

Efectivamente, el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reza (no va mal recordarlo en los tiempos que corren): “Todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural”.Así, un pueblo ocupado por fuerzas militares extranjeras, tal y como lo ven buena parte de los haitianos y las haitianas, no puede decidir “libremente su condición política”.La MINUSTAH es la Misión de Naciones Unidas para la Estabilidad en Haití. Los cascos azules de Naciones Unidas desplegados en misión de “mantenimiento de la paz” (peacekeeping) después de la crisis política de 2004 que terminó con la huida/secuestro del presidente electo, Bertrand Aristide, quien afirma que fué un “moderno golpe de estado“, y el establecimiento de un gobierno interino, todo bajo la tutela de países como Estados Unidos, Canadá y Francia. El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó entonces (resolución 1529 de 24 de febrero de 2004) el despliegue de unas fuerzas multinacionales para “contribuir hacer más seguro y estabilizar el ambiente en la capital haitiana y en todo el país”. Desde entonces 17 resoluciones del Consejo de Seguridad han perpetuado la presencia de unas fuerzas que, más allá de la represión y la constante violación de derechos humanos, no se sabe demasiado qué hacen en el país. La última resolución, de 10 de octubre de 2013, renueva por un año más la polémica presencia de la MINUSTAH en el país con una dotación de 5.021 militares y 2.601 policías (la dotación más baja desde su inicio en febrero de 2004, cuando la MINUSTAH se inició con 6.700 efectivos militares y 1.622 policías, el pico se dio después del terremoto de 2010 con 8.940 militares y 4.392 policías ). La dotación militar procede sobre todo de países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Filipinas, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y Uruguay) y asiáticos (Filipinas, Indonesia, Nepal, República de Corea y Sri Lanka), más Canadá, Estados Unidos, Francia y Jordania. Por su parte, la misión policial viene dotada por hasta 45 países de África, Asia, América y Europa, incluyendo España (ver al final del post la lista de contribuciones por países). No deja de sorprender la participación de países con gobiernos progresistas como Bolivia o Ecuador, a los que la sociedad civil haitiana ha demandado reiteradamente que retiren esas dotaciones.

Manifestaciones 2010. Fotografia por Ansel 8/12/2010 www.flickr.com/photos/mediahacker

Manifestaciones 2010. Fotografia por Ansel 8/12/2010 www.flickr.com/photos/mediahacker

Para Camille Chalmers, de la Plataforma Haitiana de Presión por un Desarrollo Alternativo – PAPDA, la presencia de la MINUSTAH en el país es claramente ilegítima e incluso ilegal. Segun Naciones Unidas “las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se rigen por tres principios básicos: Consentimiento de las partes; Imparcialidad; No utilización de la fuerza, salvo en legítima defensa y en defensa del mandato”. En cuanto al consentimiento no se sabe realmente de qué partes se trata, pues en Haití no hay un conflicto armado declarado, más allá del conflicto político entre la clase política dominante , la oposición , y las clases populares . En cuanto a la no utilización de la fuerza está claro que la MINUSTAH ha sobrepasado claramente su mandato. “Entre febrero de 2004 y 2011 la MINUSTAH ha realizado muchas operaciones en ciertos barrios populares de la capital haitiana, sobre todo en Cité Solei, Bel -air y Martissant . Estas operaciones han ocasionado múltiples casos de violaciones [de los derechos humanos] sobre la población civil, incluyendo muertos, heridos, destrucción de bienes privados , malos tratos , etc .” afirma el último informe de la POHDH. En febrero de 2007 un reportaje de la agencia IPS hablaba de diversos muertos civiles en las operciones de la MINUSTAH en los barrios empobrecidos, o Bidonvilles, de Puerto-Principe, a lo que oficiales de la MINUSTAH respondieron que efectivamente había “daños colaterales“, pero que su objetivo era luchar contra las bandas a petición del gobierno. Un estudio realizado por la misma organización ha documentado hasta 74 personas asesinadas en operaciones de la MINUSTAH entre 2004 y 2006 sólo en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, “sin contar las numerosas víctimas de Cólera”. Patrice Florvilus afirmaba el otro día que la actuación de la MINUSTAH alimenta, de hecho, un círculo vicioso de violencia que utilizan luego para alargar la misión en el país.

En efecto, el caso del Cólera es para Mortimé Antonal un “crimen contra el derecho a la vida”. Para Patrice Florivilus , abogado que está impulsando junto con el movimiento de víctimas una denuncia contra el Estado Haitiano y la MINUSTAH en el país por la epidemia de Cólera, afirma que se trata un caso claro de negligencia criminal. “¿Cómo puede ser que no se hagan pruebas médicas a los soldados?”. Todos los estudios realizados hasta el momento afirman que la epidemia de Cólera que hasta ahora ha matado a 8.300 personas y ha dejado más de 680.000 afectadas , se inició por el vertido al principal río del país, el Artibonnite , de vertidos fecales del contingente nepalí . El cólera se había erradicado en Haití , y la cepa de esta nueva epidemia es nepalí. Según una noticia reciente publicada por el medio alternativo Ayiti Kale Je , “debido a la falta de financiación de un plan para la erradicación del cólera en 10 años, la enfermedad puede permanecer endémica en Haití por mucho tiempo ” .

La Oficina de Abogados Internacionales (BAI – Bureau des Avocats Internacionaux) y el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, junto con un grupo de víctimas del cólera, han presentado en las cortes de Nueva York una demanda contra Naciones Unidas . NNUU han rechazado las demandas de compensación realizadas hasta ahora, aduciendo que gozan de inmunidad en sus actuaciones.

Para la POHDH el caso del cólera no es sólo una violación de los derechos humanos, sino también de las leyes haitianas. Tanto la constitución haitiana de 1987, como el código penal y el código rural, penalizan las infracciones que resultan de la imprudencia y la negligencia. Además, “el código rural, en su artículo 297, obliga a no depositar excrementos en los ríos del país“.

El caso del cólera es sólo la punta del iceberg de una serie de violaciones de derechos humanos por parte de la MINUSTAH en el país. Entre estas destacan los casos de violencia sexual . Efectivamente ha habido numerosas denuncias de acoso sexual e incluso de violaciones por parte de soldados de la MINUSTAH . Antonal Mortime me hablaba de más de 100 casos que han derivado en la expulsión de los soldados implicados del país ( ” esta es toda la sanción que reciben, vuelven a su casa, de forma que sus crímenes quedan impunes ” ). El caso que recibió más atención fue el de cuatro soldados uruguayos que violaron a un chico en Port Salut, en el sur del país , y lo grabaron en vídeo. Los soldados han sido condenados a dos años y un mes por la violación colectiva. Este hecho ha precipitado el anuncio de la retirada de las fuerzas uruguayas de la MINUSTAH. Las asociaciones de mujeres feministas con las que he podido hablar , Fanmi decide ( Mujeres decidimos ) y Solidaridad Fanmi Ayisèn – SOFA ( Solidaridad mujeres haitianas ) confirman que los casos de violencia sexual por parte de las tropas de la MINUSTAH son constantes . Así como lo es el hecho de que su presencia aumenta la prostitución de chicas jóvenes , a menudo menores . ” En las playas públicas se puede ver cada día, como los soldados de la MINUSTAH obtienen sexo a cambio de unos pocos dólares de chicas sin recursos” me confirma Mary Ange Noel de Fanmi Decide.

Manifestación contra la MINUSTAH 2011. Fotografia por Ansel 19/10/2011 www.flickr.com/photos/mediahacker

Manifestación contra la MINUSTAH 2011. Fotografia por Ansel 19/10/2011 www.flickr.com/photos/mediahacker

Todo ello suma para oponerse a la presencia de la MINUSTAH en el país. A pesar de la evidente oposición popular (una reciente encuesta muestra que hay muy poco apoyo y que la mayoría de los encuestados en la zona metropolitana de Puerto Príncipe esperaban que las tropas se retiraran en un futuro cercano), y la oposición del senado haitiano, el gobierno de Martelly decidió el pasado octubre pedir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la renovación de un año más de los cascos azules en el país. Una operación que cuesta cerca de 600 millones de dólares anuales. Unos recursos que todo el mundo piensa estarían mejor destinados para cualquiera de las otras necesidades imperiosas que tiene el país.

La petición para que las tropas de ocupación se retiren es generalizada entre la sociedad civil haitiana. Si estamos por la defensa de los derechos humanos, su demanda debería ser también la nuestra.

Dotación de la MINUSTAH por paises (Noviembre 2013)

PAÍS DE ORIGEN POLICIA MILITAR
Argentina 12 571
Bangladesh 5 317
Benin 42
Bolivia 208
Brazil 6 1,200
Burkina Faso 49
Burundi 41
Cameroon 35
Canada 82 7
Central African Republic 1
Chad 4
Chile 14 462
Colombia 34
Cote d Ivoire 128
Croatia 2
Ecuador 67
Egypt 17
El Salvador 3 35
France 28 2
Grenada 2
Guatemala 138
Guinea 17
Honduras  1
India 437
Indonesia 169
Jordan 296 251
Kyrgyzstan 1
Mali 40
Nepal 141 363
Niger 56
Nigeria 2
Norway 6
Pakistan 140
Paraguay 163
Peru 373
Philippines 16 159
Republic of Korea 2
Romania 22
Russian Federation 9
Rwanda 158
Senegal 148
Spain 9
Sri Lanka 3 861
Thailand 6
Tunisia 14
Turkey 13
United States of America 51 9
Uruguay 4 945
Vanuatu 1
Yemen 23
TOTAL 2.601 5.021

En negrita los 10 países principales contribuciones a la MINUSTAH

¿Por qué Haití?

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Foto IntermonOxfam

Hace casi cuatro años, un terremoto de grado 7.0 en la escala de Richter sacudió la tierra a pocos kilómetros de Port-au-Prince, la capital de Haití. Durante 30 segundos, medio minuto eterno, la tierra tembló destruyendo las casas de más de un millón de personas, dejando tras de si una senda de muerte.  El coste humano fue incalculable. Entre 200.000 y 317.000 personas perdieron la vida según diferentes estimaciones. Más de 3 millones de personas fueron directamente afectadas por el terremoto de alguna forma.

Aquella tragedia, que nos llegaba a través de televisiones y periódicos, con crudas imágenes de muerte y destrucción, despertó nuestra solidaridad y, en algunos casos, sacudió nuestras consciencias e indignación. ¿Cómo puede ser tanta destrucción?.

Ninguno de los 50 movimientos sísmicos de similar magnitud que se dan anualmente en el mundo según el Servicio Geológico de Estados Unidos, tienen un impacto tan devastador. Read More…

Haití. Los otros terremotos en 210 años y 1460 días

Un proyecto sobre los otros terremotos que han empobrecido y siguen empobreciendo Haití.

Desde su independencia, hace 210 años, Haití ha sido objeto de expolio, ocupaciones y explotación. Desde el terremoto que en 2010 devastó parte del país (en enero se cumplirán 4 años, 1460 días) el expolio, la ocupación y la explotación siguen vigentes, esta vez bajo el amable manto de la ayuda a la reconstrucción.

Haití

El 12 de enero de 2010 Haití sufrió un terremoto que dejó alrededor de 300.000 muertos (entre 200.000 y 316.000 según diferentes estimaciones) y 1,3 millones de personas sin casa.

Medios de comunicación de todo el mundo se volcaron a cubrir “la tragedia de Haití” en los días posteriores al terremoto.

Millones de euros fueron recaudados por ONG en todo el mundo uniéndose a los prometidos por gobiernos y agencias de cooperación. Los protocolos y estrategias de la ayuda de emergencia fueron desplegados en Haití y centenares de proyectos de emergencia primero, y reconstrucción después, se pusieron en marcha.

Más de 10.000 ONG trabajan o han trabajado en Haití, junto con agencias de cooperación y ayuda humanitaria de numerosos gobiernos y organismos internacionales, como Naciones Unidas, el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial.

A casi cuatro años de una de las tragedias más graves de las sufridas por el país más pobre de América Latina y el Caribe, al preguntarnos qué ha sido de Haití, pocas pistas (o ninguna) encontramos en los medios de comunicación. Los “porqués” que nos pueden explicar el empobrecimiento y el grado de devastación que terremotos, huracanes o epidemias de cólera causan en Haití, siguen sin respuesta.

Este proyecto busca respuestas a esos “porqués”Read More…

Un año después, Haití sigue temblando

Este artículo fué publicado en Canalsolidario.org, Rebelion y la Revista Pueblos el 11 de enero de 2010 a raíz del primer aniversario del terremoto en Haití. Escrito por Iolanda Fresnillo, investigadora del Observatorio de la Deuda en la Globalización, y Berta Iglesias, miembro de la Campaña ¿Quién debe a Quién?

Ha pasado ya un año desde que la tierra tembló en Haití. Un año después las imágenes que nos llegan desde el pequeño país caribeño son aún de ruina y desesperación. ¿Qué ha pasado en Haití estos últimos 12 meses para que, a pesar de los esfuerzos de muchos, más de un millón de personas sigan sin hogar?

Mientras la comunidad internacional aprovechaba para mejorar su imagen prometiendo ayuda y solidaridad, la sociedad civil haitiana se ha organizado desde el primer momento para hacer frente a las necesidades reales del pueblo, de forma comunitaria y autónoma, invisible a los ojos de los medios convencionales. No lo están teniendo fácil: en los últimos doce meses se han repetido las injerencias en la soberanía del país, tan frecuentes en la historia de Haití.

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