La ocupación norteamericana de Haití

Extracto del libro “Haití, los otros terremotos”

17015772978_d85c327211_zDesde mediados del siglo XIX se sucedieron una serie de gobiernos más o menos autoritarios, con más o menos violencia entre un gobierno y otro. Entre 1908 y 1915 el país vivió un período especialmente inestable, con 9 presidentes en 7 años. En ese mismo período aumenta el interés y las inversiones de Estados Unidos en Haití. Uno de los sectores de inversión es la construcción de vías ferroviarias, dentro de una estrategia más a largo plazo de hacerse con plantaciones de azúcar, bananas y otros productos agrícolas para exportación, controlando también el transporte. Dichas operaciones supusieron la expropiación de tierras a campesinos, que se opondrían a ello a través del movimiento campesino de los Cacos, liderados por Carlomagno Péralte. Por otro lado, en 1910, el Banco Nacional de Haití se convierte en la Banca Nacional de la República de Haití (BNRH) cuyo 20% acabará en manos del estadounidense National City Bank. El control financiero de Haití se completó con un crédito de un consorcio de bancos internacionales, que refinanciaron la deuda pública del país en 1910.

El 17 de diciembre de 1914 los marines norteamericanos desembarcan en Haití con la misión de recolectar medio millón de dólares de las reservas del BNRH para garantizar el pago de dicha deuda. Pocos meses más tarde, el 28 de julio de 1915, y con la excusa de contrarrestar el clima de inestabilidad en el país, y controlar el movimiento campesino de los Cacos, los norteamericanos vuelven a desembarcar en Haití, esta vez para quedarse. Los estadounidenses impusieron un nuevo gobierno en Haití, y cambiaron la constitución y la legislación para favorecer la inversión y los intereses de empresarios norteamericanos. De hecho la constitución de la ocupación americana es la primera en Haití desde Dessalines que permite la propiedad privada en manos de extranjeros. “Durante los 19 años de ocupación, los Marines de Estados Unidos instauraron una serie de gobiernos marioneta de piel clara, construyeron un ejército modero para aplacar disidencia y revueltas, e impusieron una constitución que un joven Franklin Roosvelt afirmó haber escrito personalmente, la cual hizo del Francés (la lengua de la élite) el único idioma oficial en Haití y abrió la propiedad de la tierra a empresas extranjeras” (Schuller, 2012).

El National City Bank aumentó el porcentaje de propiedad sobre el BNRH hasta el 40%, se vinculó la moneda haitiana, el Gourde, al dólar estadounidense, y se controló totalmente la política de endeudamiento. Los estadounidenses se hicieron con el control de las aduanas y del ministerio de finanzas, de forma que cualquier préstamo o pago debía contar con la aprobación del Departamento de Estado de EEUU. Un préstamo de 40 millones de dólares otorgado desde Estados Unidos en 1918 acabaría por certificar la dependencia financiera con éste país.

Los norteamericanos fomentaron una economía de vuelta a las grandes plantaciones orientadas a la exportación. Impusieron por ley (1928) la posibilidad de expropiar las pequeñas propiedades en provecho de los grandes empresarios norteamericanos, así como la venta de tierras agrícolas del Estado a compañías americanas. En ese proceso 14 empresas estadounidenses acumulan más de 108.640 hectáreas, la quinta parte de las tierras de cultivo del país (Suzy Castor, citada en Doura, 2010). Las plantaciones de bananas, sisal o caña de azúcar, junto al café, ocuparan las tierras que debían asegurar la soberanía alimentaria de los haitianos, para reforzar un modelo neo-colonial que sitúa a Haití en el sistema capitalista mundial como mero proveedor de materias primeras. Los estadounidenses recuperaran también, aunque más tímidamente, la explotación minera que los colonos españoles habían abandonado casi tres siglos atrás.

Las autoridades estadounidenses impusieron además un régimen de opresión y represión en todo el país, ejecutando al líder de los Cacos, Charlemagne Péralte. Miles de campesinos fueron asesinados o desaparecidos bajo la ocupación norteamericana. Según las estimaciones oficiales de Estados Unidos fueron algo más de 3.000. Otros cuentan que superaron los 10.000 muertos bajo ocupación americana (Renda, 2001).

A raíz de una matanza en 1929 de diez campesinos Haitianos en Les Cayes, en el sur del país, por parte de marines norteamericanos, empezaron a levantarse voces en Estados Unidos contra la ocupación en Haití. En 1930 el opositor a la ocupación militar estadounidense, Sténio Vincent, fue escogido presidente de Haití por la Asamblea Nacional, y en agosto de 1934 Roosevelt ordenó el retiro de las tropas de Haití. Tras 19 años de ocupación, Estados Unidos asentó su posición como principal socio económico y comercial del país, que dejó políticamente en manos de Sténio Vincent. Éste, a pesar de haberse opuesto a la ocupación, mantuvo buenas relaciones con el gobierno Estadounidense, así como con el gobierno dictatorial de Rafael Trujillo en la vecina República Dominicana.

arton18553

La Matanza de Perejil

En 1937 Trujillo ordenó la “limpieza” de la zona fronteriza, donde se encontraban miles de Haitianos que habían huido de la ocupación estadounidense y trabajaban, la mayoría de ellos en condiciones de semi-esclavitud, en las plantaciones azucareras. Trujillo consideraba “la ‘invasión’ haitiana como una amenaza política, económica y cultural a la sociedad dominicana” (Gentil, 2013). La policía y soldados de Trujillo masacraron 30.000 haitianos entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre a lo largo de diferentes poblaciones fronterizas. La frontera fue cerrada por orden de Trujillo el 5 de octubre, y los haitianos que no habían conseguido huir cruzando a Haití, fueron exterminados. Haitianos y Dominicanos comparten herencia genética y color de la piel, por lo que ante la dificultad de distinguir los invasores Haitianos de los autóctonos dominicanos Trujillo ordenó a su ejército que exigiera a cada persona que se encontraran a su paso que pronunciara la palabra “perejil”.  La Masacre del Perejil fue uno de los ”hechos más brutales y desconocidos de la historia del Caribe”. “Los único haitianos que no fueron exterminados trabajaban en las grandes haciendas de empresas o millonarios norteamericanos. La propiedad del imperio no se toca ni dentro ni fuera de sus fronteras, incluidos sus esclavos. P-E-R-E-J-I-L. Su pronunciación equivocada costaba la vida. Y se la costó a 30.000 inocentes, con cuya desaparición, Trujillo dio por terminado el ‘problema haitiano’” (Gentil, 2013). Las protestas que se multiplicaron en Haití y las denuncias internacionales, incluyendo del aliado Estadounidense, obligaron a Trujillo a asumir el pago de una indemnización a Haití por la Matanza. El precio de 30.000 vidas fue de 750.000 dólares. La indemnización a las víctimas fue reducida por Trujillo a 525.000 dólares, pero el dinero nunca llegó a su destino, los familiares de los haitianos asesinados.

Tags: , ,

No comments yet.

Leave a Reply