Franck Seguy: Tras el terremoto, me impactó la crudeza con la que la mal llamada “ayuda internacional” fué utilizada para humillarnos”

Esta entrevista formará parte del libro “Haití bajo el capitalismo del desastre” que espero publicar próximamente.

2014_06_franck1_internoEntrevista a Franck Seguy, sociólogo haitiano.

No nos pudimos encontrar en Haití, pero Franck se ofreció a responder a mis preguntas via internet. Franck Seguy ha defendido recientemente su tesis de doctorado en la Universidad de Campinas (Brasil), “La catástrofe de enero de 2010, la ‘Internacional Comunitaria’ y la recolonización de Haití”. Franck Seguy es profesor de Sociología en la Universidad del Estado de Haití, y ha sido muy crítico con la cooperación internacional en Haití. Ésta entrevista es buena muestra de ello.

En una entrevista en 2010 afirmabas que la ayuda era “algo extremadamente humillante e inhumano”[17] ¿qué te lleva a hacer tal afirmación?

En 2010 el seísmo dejó centenares de miles de haitianos y haitianas privados de sus necesidades primarias. En aquél momento me impactó la crudeza con la que la mal llamada « ayuda internacional » fué utilizada para humillarnos. Por ejemplo, una semana trs el seísmo, en medio de la disputa sobre el comandamiento entre soldados de la armada de Estados Unidos que tomaban el control de espacios estrategicos del país, y la MINUSTAH desplegada en el país en 2004, el general brasileño comandante de la MINUSTAH procedió a una distribución de agua en Champ de Mars. Cuando se le preguntó por el objetivo y la forma del gesto, su respuesta fue « lo hacemos para hacer notar también nuestra presencia ». Poco después los Brasileños fueron suplantados por los Norte-Americanos.

Manteniéndonos en el contexto del terremoto de 2010, uno puede igualmente recordar como el aeropuerto de Port-au-Prince permaneció congestionado de miles de toneladas de comida y medicamentos, considerados como ayuda, a la vez que a varios metros de allí, nuestros compatriotas debían luchar para no morir de sed. Y justamente, la prensa internacional, como es habitual, no desaprovechó la ocasión de mostrar imagenes del “pillaje” haciendo pasar a los Haitianos como salvajes.

Si vamos más en profundidad, podemos afirmar que al contrario de lo que se dice, no son los otros países los que ayudan Haití, sinó Haití que ayuda a todo el mundo. Ninguna institución haitiana decide la orientación del dinero internacional que aquí llega bajo el nombre de ayuda. El país o institución que dona la mal llamada “ayuda internacional” decide a quién se destinará ese dinero. Los contratos de todo lo que se hace aquí bajo la rúbrica de “reconstrucción” son asignados a empresas extranjeras. Las empresas haitianas, las pocas veces que son tomadas en consideración, lo hacen en forma de subcontrataciones. Y Haití hoy es un laboratorio dónde jovenes europeos tienen sus primeras experiencias profesionales.

En un texto de noviembre de 2011, Promundia Medica caracterizó la invasión humanitaria de la forma siguiente: ”La reuniones para ayudar a los Haitianos son en Ingles. Los contratos se dan a compañías extranjeras. La ayuda se destina a organizaciones que vienen de fuera, independientemente de su experiencia. Un profesional haitiano calificado (será él el que aconseje y ejecute el trabajo de otros) cobrará unos 2.000 dólares, mientras el chico de ojos azules irá de “cluster” en “cluster” dónde de se supone que se coordina la ayuda (sin lograrlo jamás) por un salario tres veces más elevado. Si, si, el salario de un “internacional” es de 6.000 dólares, de partida. Los miembros del staff internacional de ciertas agencias, en Haití, en el momento del seísmo, han recibido 12.000 dólares de compensación (incluso cuando alquilan apartamento totalmente amueblados y, en el peor de los casos, nada pierden) mientras que sus colegas haitianos, los que han perdodo casas y familiares, no tienen más derecho que a 2.500 dólares”.

Está pues claro que no solo la llamada “ayuda” es una humillación frente a nosotros, pero en realidad somos nosotros los que ayudamos a los que nos pretenden ayudar.

Desde mediados de los 90 ha aumentado la presencia de ONG, organismos bilaterales y multilaterales en el país, hasta el punto que muchos hablan de “invasión de ONG” o “República de ONG”. ¿Cómo piensas que la presencia masiva de organizaciones, gubernamentales y no gubernamentales, extranjeras, ha afectado a la sociedad haitiana?

Los cambios producidos por el despliegue de las ONG en Haití son los más significativos. El mayor éxito de las ONG, en última instancia, probablemente habrá sido el de atenuar considerablemente o incluso hacer desaparecer la naturaleza de clase de los problemas que aquejan a la sociedad para presentarlas como simples problemas técnicos se pueden resolver a golpe de financiación de proyectos. Y el secreto de este éxito se debe a la labor ideológica, consistente en la promoción de la sociedad civil, la ciudadanía, el desarrollo, la democracia y los derechos humanos en contra de las clases sociales y la lucha de clases. Así, mientras que la sociedad está compuesta por campesinos, obreros, etc. y burguesía, es decir, de individuos en defensa de sus intereses particulares y de clase, las ONG han logrado hacer pasar a los haitianos como ciudadanos, es decir, seres abstractos que defienden el interés público universal. Así que hoy, tenemos una sociedad estructurada en Haití en clases sociales donde la explotación, la dominación y la opresión son la regla, pero las organizaciones conformamos plataformas de derechos humanos o de desarrollo.

Por ejemplo, los campesinos haitianos históricamente han sido la clase más combativa de la sociedad. Desde el asesinato de Jean-Jacques Dessalines, figura principal de la Independencia y fundador de la Patria en 1806, hasta mediados del siglo XX, todas las luchas sociales realizadas han incluído en su seno la cuestión de la tierra. Pero desde la implementación de los primeros proyectos de desarrollo comunitario a finales de 1940, demanda de la tierra ha perdido su centralidad. Las organizaciones campesinas hoy en día, las que se dicen progresistas, no tienen otro objetivo que el de satisfacer las necesidades de sus miembros y educarlos para hacer valer sus derechos frente a los partidos políticos y los gobiernos. Yo mismo leí una entrevista a la dirección de una organización campensina apoyada por  ONG de izquierda en la que sus dirigentes declaran ser parte de una batalla para invertir en la producción campesina, en su formación, herramientas, semillas … en educarlos para valorizar los árboles para salvar el medioambiente.  Vemos cómo esta organización llamada campesina vació el problema ambiental de su contenido político al acercarse a ella como una cuestión puramente técnica.

El mayor logro de la cooperación internacional en Haití tras el terremoto de 2010 sigue siendo el Parque Industrial Caracol (PIC), en el noreste, inaugurado en octubre de 2012. Para construir este parque, el gobierno desalojó a 366 familias campesinas que trabajaban 246 acres entre las tierras más fértiles de la región. El PIC está instalado en un área que cubre los dós únicos ríos de la zona, debido a que la producción de pintura – una de sus principales actividades – requiere mucha agua. Y las aguas residuales producidas en el interior del PIC amenaza a toda la fauna Caracol, una zona costera. Mientras que el gobierno y sus socios internacionales siguen destruyendo el medio ambiente del país, la organización campesina, al proponerse educar a los agricultores a “valorizar” los árboles, culpabiliza a los campesinos pobres la deforestación y la destrucción del medio ambiente del país. Y es precisamente por el trabajo ideológico despolitizante de las ONG que las clases dominantes tienen éxito.

En Haití se puede encontrar diferentes modelos y formas de coperación. De la Brigada Dessalines y otras organizaciones que apoyan o acompañan a los movimientos sociales, a USAID o EuropeAid que a menudo violan la soberanía del país. ¿Piensas que existe lugar para algun tipo de cooperación internacional en Haití¿ ¿Cómo sería esta “buena cooperación”? O por el contrario ¿piesas que sería mejor que la comunidad internacional se retirase completamente del país para dejar que los haitianos y haitians decidan y construyan su futuro sin interferencias?

Bueno! Existen diferentes tipos de organizaciones que cooperan en Haití.  Pero no debemos dejarnos llevar por las apariencias. Después de la defensa de mi tesis doctoral, en São Paulo, fui invitado por la dirección de la Escuela Nacional Florestan Fernandes (el centro de de formación del MSP – Movimiento de Campesinos sin tierra de Brasil), para dar una conferencia para los militantes, algunos de los cuales podrían posteriormente integrar la Brigada Dessalines. Pero conversando aparte con uno de los activistas, que me reveló que estaba retrasando su viaje a Haití porque estaba esperando para el próximo contingente de tropas de la MINUSTAH con destino a Haití. Precisamente estos militantes son transportados a Haití de forma gratuita por el ejército brasileño. Y lo que tal vez no sabe es que la iniciativa de la Brigade Dessalines fue una respuesta a la solicitud del ex presidente Luis Ignacio da Silva (Lula). Así que, incluso en Brasil, esta brigada, esta forma de cooperación, es vista por los activistas más experimentados como el brazo humanitario de una misión militar sub-imperial.

Dicho esto,  personalmente no sé si hay motivos para la cooperación internacional en Haití, y aún menos si habría una “buena cooperación”. Yo sé – y puedo probarlo por una abundancia de argumentos y la evidencia empírica – es que la cooperación internacional como lo es actualmente, deconstruye el tejido social. Imagina un profesor de la Universidad Estatal de Haití tiene un doctorado recibe un sueldo de 60.000 gourdes brutos (poco más de 1.300 dólares) del que el Estado descuenta el 27% en impuestos y otros. Al mismo tiempo que a los estudiantes de segundo, tercero o cuarto año (todavía no licenciados) que consiguen un trabajo en la cooperación internacional se les paga hasta 4.000 o incluso 5.000 dólares. ¿Qué sociedad puede esperarse con la aplicación de una política de este tipo?

Imagine una cooperación que ofrece un visado permanente a cualquier universitario o profesional haitiano con la presentación de un diploma, pero que se lo niega al mismo profesional si demanda un visado de turista. No es difícil entender por qué más del 80% de los haitianos con título superior se encuentran fuera de Haití, sobre todo en América del Norte, como trabajadores cualificados. Pero esta cooperación internacional no contempla que la formación de estos trabajadores cualificados fué financiada con los impuestos de los contribuyentes.

En una ocasión, el Secretario de Estado de Agricultura hizo una revelación que resume lo que es la cooperación internacional en Haití. En un momento, él tenía sobre su escritorio 8 proyectos de cooperación para la producción de café. Pero, al mismo tiempo él buscaba un solo proyecto para financiar la producción de cacao, que no podía tener. Sin embargo, si hubiera reorientado los fondos de  tan sólo uno de los proyectos de café para la producción de cacao, hubiese sido acusado de malversación de fondos.

Todo esto me lleva a decir con absoluta certeza que esta cooperación planificada y decidida sobre las amplias terrazas de restaurantes y hoteles de las principales ciudades europeas y norteamericanas e implementada a golpe de talonario en un terreno que le es ajeno, definitivamente no es la que tienen necesidad los haitianos y haitianas, en el caso que pudiesen decidir soberanamente como construir su futuro.

Después de mis visitas a Haití he entendido que cuando habla de reconstrucción y desarrollo, el gobierno y la comunidad internacional se refieren principalmente a la promoción de tres sectores estratégicos: la indústria para exportación, la explotación minera y el turismo. ¿Cómo piensas que estos sectores pueden afectar el “desarrollo” del país y el bienestar de la población?

Garry Conille fue primer ministro en 2011, durante la presentación de su política general, dijo: “La necesidad de puestos de trabajo es tan importante hoy en día, que Haití no puede darse el lujo de rechazar las demandas de establecimiento de empresas que atienden los mercados de masas y exigen bajos salarios”.

Ésta es, en resumen, la posición del gobierno sobre el asunto! En cuanto a sus socios internacionales, éstos optaron por hacer de Haití un país de zonas francas por encontrarse en las inmediaciones de los principales mercados (EE.UU.); por las leyes HOPE I y II y la ley Ley HELP que permiten a los inversores que hacen su producción textil en Haití poder comercializar en los EE.UU. sin pagar los aranceles aduaneros; y por considerar la mano de obra haitiana más barata que la mano de obra en China (según un estudio realizado por el economista Paul Collier, de la Universidad de Oxford) y ya calificada – al tener el país experiencia con zonas francas industriales en el siglo pasado. Como resultado de todo ello, al trabajador haitiano se le paga 200 gourdes por día de trabajo (menos de $5). Así que el trabajador haitiano que produce pantalones vaqueros Levis o zapatillas timberland nunca va a poder consumir estos productos. Para vestirse, solo podrá recurrir a pepe, la ropa usada importada de América del Norte y que se vende aquí.

Usted habla de turismo, pero fijémonos en Ile-a-Vache, donde el gobierno quiere establecer un centro turístico. Para ello, el gobierno no duda en expropiar a los campesinos de sus tierras sin ningún tipo de compensación o indemnización. La minería es y será aún más brutal, en la medida que hay muchos más millones en juego en este sector.

Sí, podemos hablar de desarrollo en estos sectores, si para como desarrollo se entiende la explotación de la fuerza de los trabajadores por una miseria, la valorización y reproducción del capital transnacional … Pero si se trata de un mínimo de bienestar  para los trabajadores haitianos, aquí no hay nada que permita hablar de desarrollo.

¿Cuál es la hipótesis principal de su  tesis doctoral “La catástrofe de enero de 2010, la ‘Internacional Comunitaria’ y la recolonización de Haití”?

Mi tesis doctoral ha consistido en mostrar que el desastre de 2010 fue una gran ayuda para la cooperación internacional, que estaba sin aliento en Haití. El terremoto del 12 de enero en este sentido ofrece una oportunidad de oro para que esta cooperación reconfigurase su hegemonía en los asuntos haitianos. Lo que se ha realizado desde el año 2010 y se presenta como la “reconstrucción” no es nada más que la construcción de un proyecto diseñado y desarrollado mucho antes de 2010, y cuyas líneas generales están bastante bien definidas en el estudio Paul Collier: “Haití: De catástrofe Natural a la seguridad económica. Un informe para el Secretario General de las Naciones Unidas”, publicado en enero de 2009. Del análisis de este proyecto, surgen todos los ingredientes que están presentes para hacer de Haití una nueva colonia – no es una colonia a la antigua, una colonia de una metrópoli, sino una colonia para el capital transnacional.

[17] Entrevista: Franck Seguy “La ‘ayuda humanitaria’ humilla Haití” Febrero de 2010 A Nova Democracia (Brasil) http://www.anovademocracia.com.br/espanhol/118-n-62-febrero-de-2010/2700-entrevista-franck-seguy-la-qayuda-humanitariaq-humilla-haiti

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