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Île à Vache: El paraíso amenazado

Île à Vache

Île à Vache

Salimos de Port-au-prince, con dos horas de retraso (como manda la tradición haitiana), el viernes por la mañana. Somos varios militantes de diferentes movimientos sociales y entidades haitianas, y una pequeña delegación internacional, formada por tres miembros de la Brigada Dessalines*, una activista norteamericana radicada en Haití desde 2008 y una servidora, en misión periodística. En total 12 personas que no sólo queremos conocer de primera mano qué pasa con Île à Vache, sino también mostrar nuestra solidaridad con las comunidades de la isla que están sufriendo la presión del Estado para llevar a cabo el proyecto “Destination touristique Île à Vache“.

Île à Vache es una pequeña isla de poco más de 45 km2 situada en la región sur de Haití, a unas 5 horas en coche de la capital y poco más de media hora en barca desde Les Cayes. Viven entre 10.000 y 20.000 personas según diferentes fuentes y recuentos (entre 10 y 15 mil según el gobierno, y más de 20 mil según la propia población de la isla), dedicadas principalmente a la agricultura, la ganadería y la pesca.

A medida que la pequeña barca de madera, llena hasta la bandera de la delegación militante en Île à Vache, se va acercando la isla, se hace evidente el porqué del interés por la explotación del potencial turístico de la misma. Aguas turquesas y cristalinas, playas interminables de arena blanca y palmeras (más de 20 playas vírgenes según la publicidad del gobierno), manglares y un interior con una exuberante vegetación.

El gobierno la describe en el proyecto de desarrollo turístico de la isla así: “Île à Vache representa una de las últimas verdaderas islas del tesoro de todo el Caribe. Natural, no pisada, no explotada y del todo única; se trata de un verdadero paraíso en estado puro, una rareza en el mundo de hoy en día”. En este sentido, no les falta razón.
La barca nos deja en Madame Bernard, donde ya encontramos los primeros signos del proyecto. Las casas situadas junto al muelle han sido marcadas para su próximo derribo. Las familias que allí viven dicen que no saben nada, que nadie las ha informado más allá de decirles que tarde o temprano tendrán que dejar sus hogares.

Con una caminata de media hora nos adentramos en el interior de la isla, por caminos de barro y tierra roja. Llegamos a La Hatte, donde nos acoge la familia de Kenold y Kettlene, que nos ceden su casa por tres días que pasamos en la isla. No esperaban tanta gente y sin embargo la primera noche improvisan una deliciosa cena de pescado, mandioca y plátano hervido (que será la constante de nuestra dieta durante los tres días y medio que pasaremos a la isla). También está el tema del agua, no malgastar su ser conscientes de que la isla tiene un problema de agua. De agua potable (conseguimos unas cuantas botellas y bolsas de agua de Les Cayes) y de agua en general, que es la que acumulan en el pozo de su casa por la lluvia que cae, en esta época del año bastante generosa, cada atardecer.

En la reunión antes de ir a dormir nos avisan: nada de ir de exploración por nuestra cuenta por la isla, todas vamos en grupo. La escalada de represión en los últimos meses los ha hecho subir el nivel de alerta. De hecho se ha cuadruplicado el número de agentes de policía en la isla, de menos de una decena a más de 40 según el informe publicado por una red de organizaciones haitianas de derechos humanos .

Al día siguiente, después de un desayuno de pan y mermelada de pomme-cajú, vamos hacia la escuela de La Hatte, donde poco a poco se van congregando un poco más de un centenar de personas. Personas mayores y niños, hombres y mujeres, todas interesadas en las informaciones que la gente de KOPI (el movimiento campesino de Ile à Vache) y los militantes venidos de todas partes de Haití y del mundo tienen a compartir con ellos. También con un par de horas de retraso, una vez ha llegado el generador y los tambores para animar la reunión, comenzamos pasando un pequeño filme sobre la estrategia del gobierno “Haití, abierto a los negocios“, que han preparado desde Ayiti Kale Je. A las personas de la isla no les resulta difícil ver las similitudes entre los que se les viene encima si no detienen el proyecto del gobierno y lo que les pasó a las 300 familias campesinas expropiadas al Norte del país para la instalación del parque industrial de Caracol. El desarrollo económico (que no social) pasa por encima de todo, el derecho a la tierra, a la vivienda o a una compensación digna.

Los compañeros de KOPI explican cómo el gobierno declaró la isla y sus alrededores marítimos “zona reservada y zona de desarrollo turístico” en mayo de 2013, indicando que a partir de ese momento la ocupación de los espacios de la isla los decidiría la administración pública. En agosto de 2013 aterrizó en la isla una delegación gubernamental, coincidiendo con la presentación pública del proyecto, para poner la primera piedra del aeropuerto y tres instalaciones comunitarias (un centro, un restaurante y una radio). Los habitantes de la isla se enteraron por la prensa. Al cabo de menos de un mes máquinas de la empresa dominicana Estrella arrasaban cultivos para empezar a construir la carretera, también sin previo aviso ni explicación alguna a la población.

Tal y como recoge el informe realizado por la red de defensa de derechos humanos ”diferentes rumores y especulación sobre la deslocalización de la población o la expropiación de las propiedades hizo nacer un clima de miedo”. Según el mismo informe, en noviembre de 2013 algunos miembros de ACI (Action Citoyene Île à Vache) se encuentran con la ministra de turismo, Stéphanie Balm Villedrouin, que en menos de 10 minutos les presenta el proyecto de forma expeditiva y sin aceptar preguntas . “Esta actitud contribuyó a aumentar la cólera de la población hacia el proyecto”.

Desde entonces la población se ha manifestado en varias ocasiones, entre diciembre de 2013 y marzo de 2014. Movilizaciones que han sido fuertemente reprimidas por las reciente llegadas fuerzas de seguridad en la isla. La población habla de militarización de la isla. En febrero de 2014 fue detenido el policía local Jean Matulnès Lamy, líder de la comunidad y muy activo en la radio comunitaria local, así como en las movilizaciones contra el proyecto. No hay cargos claros contra él y meses después sigue en la cárcel sin haber podido ver a un juez. Su padre, a quien todos llaman “Papa Maltunès”, me contaba al finalizar una de las reuniones que simplemente quiere que su hijo tenga un tratamiento justo, que si es culpable sea juzgado como tal, pero que ahora lo tienen retenido por su oposición al proyecto.
Hablando con dos activistas de KOPI en la isla, Lain Marcdonald y Antoine Pierre Lean, me confirman que el problema para ellos no es el turismo. “Sabemos que con el turismo pueden llegar las escuelas y hospitales” (la isla, abandonada durante décadas por la administración, tiene tan sólo un centro sanitario y dos escuelas financiadas con recursos privados de ONG). Pero quieren ser tenidos en cuenta en el diseño y desarrollo del proyecto. Los rumores sobre expulsiones y desplazamientos de población (aunque no hubo informaciones oficiales al respecto) no cesan. Lain tuvo una reunión con la Ministra de Turismo donde ésta afirmó que la isla se partirá en tres, una parte por el turismo y hoteles, una segunda parte para infraestructuras (incluyendo el aeropuerto y campo de golf) y la tercera por los habitantes y su agricultura. “Nos quieren convertir en obreros agrícolas al servicio de los hoteles, y nosotros somos agricultores!” dice Antoine. También corre un rumor que sólo 5 familias de agricultores y 5 familias de pescadores de cada localidad serán seleccionadas para poder trabajar por los hoteles, el resto tendrán que marcharse. Como digo, nada de esto ha sido confirmado públicamente por el gobierno, pero la realidad es que las informaciones del gobierno son contradictorias ya cuenta gotas, a medida que población y medios las van reclamando.
Si bien al inicio se dijo que no habría expropiaciones, ahora ya se habla de que sí, que un centenar de casas deberán ser desplazadas. Las primeras marcadas para ser derribadas no tienen ninguna información sobre dónde pueden ir una vez que esto suceda. Lamothe, el primer ministro, afirmaba hace poco en una entrevista el 2012 que el proyecto de Île à Vache tenía menos dificultad que otros en Haití porque allí no existen títulos de propiedad.
“Los campesinos y pescadores de la isla no permitirán ser expulsados de su casa y sus tierras” afirma Lain, “si nos desposeen de la agricultura y la pesca, como viviremos? Es un genocidio cultural y un suicidio colectivo aceptar este proyecto “. Reclaman que se retire la declaración de la isla de utilidad pública, la retirada de la policía y la liberación de Maltunes para empezar a hablar con las autoridades. El tono agresivo cuando se refiere al gobierno se transforma en un tono ilusionante cuando hablamos de proyectos de turismo comunitario.

Las reuniones son reivindicativas y alegres. Una canción es en especial cantada una vez tras otra “nou gen patat, nou gen pweson, nnou pa bezwen pwojè sa!”: Tenemos patatas, tenemos pescado, no necesitamos este proyecto!

Ya desde Puerto Príncipe, me adentro en buscar más información sobre el proyecto. El caso de Ile à Vache tiene de todo. Circulan más que rumores sobre la implicación personal delpresidente Martelly en uno de los negocios de la isla . La cuestión de los impactos ambientales, al parecer muy infravalorados por el gobierno. Y sobre todo la hipocresía de un proyecto en el que se afirma ”antes de finalizar los puntos de desarrollo, nos aseguramos siempre de consultar a los vecinos inmediatos e iniciar un diálogo constructivo”, pero se mantiene a la población totalmente al margen de cualquier proceso definitorio o consultivo. O quizás el diálogo lo dejan para “antes de finalizar”.

Pronto publicaré un reportaje un poco más extensivo, aquí una crónica rápida urgente desde un paraíso bajo amenaza.

En menos de una semana vuelvo a casa, a ver si me da por una nueva crónica antes de volver.

* La Brigada Dessalines es un grupo de solidaridad internacional formado por campesinos y campesinas militantes de grupos vinculados al MST, Vía Campesina y otras entidades de “Alba Movimientos Sociales”. Se encuentran en Haití desde 2009 y aunque han llegado a ser hasta 30 personas acompañando los movimientos campesinos haitianos, ahora son 4, un brasileño y una brasileña del MST, un cubano del Centro Martin Luther King y una argentina del Frente Popular Dario Santillan. Podéis encontrar información de la Brigada Internacionalista Dessalines en su Facebook

Nunca me marché

Frontera Rd-Haiti a Jimani

Frontera Rd-Haiti a Jimani

Las fronteras son un espacio muy curioso. Líneas artificiales construidas a base de guerras, tratados y negociaciones. Parece que todo tenga que ser igual a un lado y otro de esta línea divisoria, pero a menudo las fronteras acaban determinando dónde empieza una realidad y donde termina otra. Las fronteras pueden ser una línea trazada en la tierra, o un aeropuerto y miles de kilómetros de vuelo.

Una vez que la cruzas la frontera te transporta a un mundo desconocido o te da la bienvenida a donde perteneces, por nacimiento o por vivencia.

Hace seis meses crucé una frontera de aire y me dio la bienvenida un país muy diferente al mío, muy diferente a lo que conocía. Las ideas preconcebidas y prejuicios poco a poco fueron cayendo, a medida que me iba haciendo con ese pueblo, su cultura, sus calles y carreteras, sus formas y colores, su calor humano y fuerza para salir adelante a pesar de todos los pesares.

Ayer crucé una frontera de tierra, desde la otra mitad de Quisqueya*, y sólo cruzar esta línea imaginaria que marcan los que hacen la historia, lo supe enseguida: había vuelto allí donde de alguna forma ya pertenezco… o quizás nunca he llegado a marcharme de todo.

Desde el país vecino

Sales de Santo Domingo, en la vecina República Dominicana en un bus de lujo (que quiere decir que tiene el aire acondicionado a temperaturas glaciales), rodeada de soldados brasileños y argentinos de la MINUSTAH, que deben haber pasado la frontera para descansar de la dura tarea de violar derechos humanos en algún resort de la costa dominicana. Dejas atrás la ciudad colonial (evidencia de un pasado de ocupación, esclavitud y genocidio del que los dominicanos, o sus instituciones, están curiosamente orgullosas), y los barrios de Santo Domingo, los acomodados y los populares, hasta adentrarte por fin en un paisaje verdoso aunque no excesivamente frondoso. La geografía y la vegetación se va haciendo cada vez más árida. Montañas y llanuras que recuerdan vagamente al paisaje de la sabana africana.

Después de unas horas llegamos a Barahona, y empiezas a ver a ambos lados de la carretera plantaciones de azúcar. Y cuando te acercas y cuando sales de la ciudad, barrios que eufemísticamente llaman populares, o que muchas describimos como favelas o lo que en nuestro país eran barrios de chabolas. Son los famosos (o no tan famosos) Bateyes dominicanos. Barrios de autoconstrucción donde vivían y donde viven los trabajadores de los ingenios azucareros. Hoy, siguen siendo cientos de miles de haitianos, en muchas ocasiones sin papeles, que trabajan de sol a sol para malvivir en un Batey, como se malvive en los Bidonvilles de Puerto Príncipe. (Espero que pronto pueda escribir sobre la situación de la migración haitiana y descendientes de haitianos en República Dominicana, de momento os dejo con estos dos buenos artículos sobre el tema : http://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/ siento – dominicano_0_205430073.html y http://periodismohumano.com/migracion/dominicanos-discriminados-por-su-ascendencia-haitiana.html).

2014-05-05 11.57.45Pasado Barahona, durante kilómetros el paisaje es cada vez más desértico, y me pregunto cuánto de prejuicio existente en la idea de una República Dominicana verde y frondosa y un Haití deforestado e irresponsable con el medio ambiente.

En la parte occidental de la isla, Haití, quedan menos del 4 % de los bosques originales y buena parte del territorio ha sido deforestado para la tala de árboles para exportar madera, para las plantaciones de azúcar, algodón, café, bananas o mangos que fueron imponiendo las sucesivas colonizaciones, o la tala para hacer carbón vegetal, la principal fuente de energía del país. (ver más El difícil reto de ser campesina en Haití). En la parte oriental de la isla, la agricultura extensiva (plantaciones de azúcar y otros), la ganadería, la tala ilegal, el turismo o la minería se encuentran entre los principales factores de deforestación, que ha acabado con más de 17 mil km2 de bosque, un 36 % de todo el territorio dominicano.

Situaciones no tan dispares a ambos lados de la frontera. Es cierto que Dominicana conserva más zonas boscosas que Haití, pero también lo es que tiene más territorio y menos accidentado. Quizás no son los salvajes descendientes de africanos que han acabado con los bosques en Haití, sino el salvaje capital que lo hace casi por igual a ambos lados de la frontera.

Una frontera, dos países, un mercado

La llegada a la frontera, una vez bordeado el Lago Enriquillo, está precedida por un caótico y aparentemente improvisado mercado a ambos lados de la cada vez más estrecha carretera. Estrecha por la proliferación de barracas de venta de todo un poco y de vehículos aparcados de cualquier manera. Entre camiones y camionetas que se llenan de gente y productos de todo tipo, el autobús de lujo consigue llegar a las oficinas donde debemos sellar nuestra salida de República Dominicana.

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Dos imágenes me vienen a la cabeza. Un supermercado en Puerto Príncipe donde un amigo me reta a encontrar productos que no vengan de República Dominicana o Estados Unidos (algunos quesos franceses encontré, pero poco, muy poco producto nacional). Y la conversación con Franck Saint Jean, responsable de Soberanía alimentaria de PAPDA (www.papda.org), en la que me contaba como el país pasó de ser autosuficiente a cubrir el 44 % de sus necesidades alimentarias por importaciones. Y República Dominicana es uno de los orígenes de esta importación.

Cientos de mujeres cargan todo tipo de productos de limpieza, cosmética o alimentación, entre muchos otros, para luego venderlos en los mercados y calles de Puerto Príncipe y otras ciudades y pueblos de Haití. Mi buen amigo el economista Camille Challmers sabe bien que esta situación no es fruto de la casualidad o la fatalidad, sino consecuencia de unas políticas comerciales y económicas determinadas. “Seguimos un modelo que debilita a los sectores productivos para beneficio de los importadores” declaraba hace poco más de un año a Ayiti Kale Ye (un medio local alternativo) en un artículo donde se analiza el papel de estos mercados inter-fronterizos (“Haití – República Dominicana: ¿Exportación o explotaciones?”).

La promoción del sector industrial textil de maquila para la exportación, la liberalización comercial impuesta por el Banco Mundial y el FMI durante las décadas de los 80 y 90, o la falta de política de apoyo a la producción local para los mercados locales, la falta de infraestructuras en las zonas rurales, más una élite económica, nacida del proceso de independencia y dedicada a la intermediación comercial, configuran algunas de las causas de esta situación.

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Pasamos la frontera y el goteo de camiones y camionetas no cesa. El asfalto se ha convertido en tierra, y el Lago Enriquillo ha sido sustituido por el Etagn Saumâtre. A medida que nos acercamos a Puerto Príncipe, dejando atrás la carretera sin asfaltar y sobre un asfalto cubierto de cráteres, todo se vuelve más familiar. Las vendedoras en la calle, el tráfico caótico, los estudiantes en uniforme,… Ya en Puerto Príncipe, reconozco calles y locales, un tráfico imposible, unas calles donde la vida desborda… y ya por fin una cara conocida que, con una gran sonrisa me viene a recoger el bus.

“Bienvenue a ton deuxième pays” me dice. “Mesi anpil” (muchas gracias en Kreol) contesto yo sin refutar lo de segundo país. Realmente me siento como en casa. Y tengo la sensación de que no ha pasado ni un día. Que estos 6 meses, en realidad, no me he ido.

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* Quisqueya, que quiere decir “la cuna de la vida”, es el nombre que los indígenas Tainos dieron a la isla, que también llamaban Ayiti (lugar montañoso) y que los españoles llamaron “La Española”. Ver más en Quisqueya, la cuna de la vida

 

Quisqueya, la cuna de la vida

Te dan la bienvenida, desde lo alto del avión, el azul turquesa del Caribe, el verde de unas montañas peladas (Ayiti, el lugar montañoso, es uno de los nombres que los indígenas tainos le dieron a esta preciosa isla, el otro es Quisqueya, la cuna de la vida)… y el gris de las casas de lata, lona y el cemento de Port-au-Prince. Lo habitual nudo en el estómago cuando aterrizas en un nuevo país, un nuevo mundo.

Haití da cierto miedo. Aunque no los queramos reconocer, cargamos en la mochila muchos prejuicios. Algunos de estas miedos se reafirman, pero muchos otras caen como castillos de naipes cuando tienes la valentía de afrontarlos. Lo primero que cae es la idea de que Haití es miseria, violencia y desesperación. Porque Haití es, obviamente, mucho más que el titular habitual: “el país más pobre del hemisferio occidental”.

Haití es África en el Caribe.

Haití es el picante de sus comidas y la dulzura de sus frutas. Es Lambi avec sauce Creole, Tasso Cabrit y banane peze bien crujiente. Haití es el verde de los arrozales del Artibonite y el azul del mar durante miles de kilómetros de costa. Haití es Konpa y Troubadour. Es compartir una botella de Babancourt (ron) hasta el final o tantas Prestige (cerveza) como haga falta para alegrar la noche. Es recorrer la ciudad de Puerto Príncipe sobre una moto y las carreteras imposibles del país en una furgoneta sin un centímetro cuadrado libre.

Haití es lucha y dignidad. Haití es una sonrisa eterna en la vida, pero también una intensa mirada de rabia a la injusticia.

Haití es decir siempre sí cuando te ofrecen salir de Puerto Príncipe, a las montañas de Kenscoff, a descubrir la Grand’Anse, a conocer el histórico Kapayisyen, o admirar las playas de Kay Jacmel. Haití es festejar la inauguración de la Place de la Resistance en Pestel bailando Konpa toda la noche. Y que te lleven en barca a darte un chapuzón en una isla paradisiaca en las Cayemites. Haití es festejar (nuevamente) sin causa aparente con un grupo de médicos cubanos, asar un cerdo y bailar salsa toda la noche. Haití es ir de Jeremie en Les Cayes, en moto, durante tres horas y media, bajo la lluvia, para meterte en una furgoneta de 12 plazas con 20 personas y un gallo durante 5 horas más. Haití es que te inviten a conocer las comunidades del norte, en resistencia contra la minería, y hacer amigos de los que sabes serán para toda la vida. Haití es compartir con las compañeras de viaje Cassave (entre un pan y una crepe de mandioca) recién hecha con Mamba (pasta de cacahuete) y azúcar de caña. Haití es bailar al son de los tambores del Voudou hasta que las piernas te digan basta y te falte el aliento. Haití es dejarte ir cuando te invitan a bailar kompa Love sin importarte las distancias. Haití es que alguien que acabas de conocer te invite a comer a su casa. Haití es una playa, unos pescadores, una puesta de sol en Jacmel. Haití es comprar dos kilos de mangos en la calle y no poder esperar a llegar a casa para comer uno por la dulzura que desprenden. Haití es recorrer algunas calles de Puerto Príncipe, a pie, admirando las preciosas Gingerbread (casas de madera tradicionales). Haití es escuchar música tradicional con los trabajadores de la casa donde vives y que te cuenten canción a canción. Haití es el cómo te puedo ayudar cuando te ven sola y blanca, desentonando en el entorno. Haití son las noches eternas arreglando el mundo en el Vert Galant o el Yambalou (ya nos gustarían bares como estos en Barcelona). Haití es una manifestación con las trabajadoras del textil que dura horas y recorre kilómetros bajo un sol de justicia. Haití es una Prestige helada después de la manifestación en compañía de militantes incansables. Haití es Sankara y Lumumba como referentes. Haití son todos los terremotos que lo han empobrecido, pero también toda la riqueza de un pueblo acogedor, digno y luchador.

 

De la Asistencia Mortal a la cooperación necesaria

[Video-foro “Asistencia Mortal” programado para el 9 de octubre a las 19h en Àurea Social – C Sardenya 263, Barcelona]

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Aquí mi reacción a la película cuando la vi en diciembre de 2013 …

Texto escrito en dos tiempos. El primero durante el viaje de vuelta desde Haití. El segundo, a casi cuatro semanas de haber salido de Haití, en la víspera del aniversario del terremoto. Los dos textos son reflejo de un diálogo terriblemente contradictorio que me ronda por la cabeza desde que llegué a Haití, y de hecho mucho antes. Algo que desde el ODG hemos trabajado, reflexionado y compartido mucho ya antes, pero que cuando lo ves resurge y se necesita compartir. He dudado mucho, pero al final, aunque sea para generar discusión, he decidido colgarlo.

Asistencia Mortal

Assistance Mortelle (Raoul Peck)

Assistance Mortelle (Raoul Peck)

Sentada en el suelo del aeropuerto, esperando el avión que me devolverá, aprovecho el retraso para ver el DVD que cargo a la bolsa desde la primera semana que llegué a Haití. “Assistencia Mortal“, de Raoul Peck. No puedo contar la cantidad de gente que al ser preguntada sobre la ayuda a la reconstrucción me ha recomendado que lo viera. Ahora sé por qué.

[Trailer]

Confieso que he tenido que parar la película en varias ocasiones. Con lágrimas en los ojos, no de pena, sino de rabia e impotencia. Raoul Peck, reconocido cineasta haitiano, recorre los dos primeros años después del terremoto del 12 de enero de 2010. Un viaje por el proceso de reconstrucción a través del papel de la ayuda internacional. Aviso que el resultado no deja nada bien parada la llamada “comunidad internacional”.

El papel casi criminal de la Comisión Interina para la Reconstrucción en Haití (CIRH) co-presidida por Bill Clinton; el papel errático, des-coordinado y unilateral de agencias bilaterales, multilaterales y ONG por igual; la pornográfica actuación de todos los actores en la reconstrucción de viviendas (o más bien la no reconstrucción y la perpetuación de alojamientos provisionales, indignas en la mayoría de los casos, donde, como se dice en el documental, muchos de los que los han construido no dejarían ni vivir sus perros); la utilización política de la ayuda internacional; el intervencionismo de las diferentes potencias donantes; y un largo etcétera de vergüenzas. Una de las responsables de vivienda en la CIRH, confiesa en un momento de debilidad que “cuando dentro de unos años miremos a la reconstrucción de Haití muchas tendremos que hacer un gran mea culpa”.

Algunas dirán que es un film sesgado, que no explica “las buenas historias”, que se centra en los errores del proceso de reconstrucción, no todo el mundo ha cometido estos mismos errores. Sí, hay buenas historias, pero cuando una mira a la gran fotografía, el resultado global del “proceso de reconstrucción”, ve que las buenas prácticas no nos disculpan de la responsabilidad, repito casi criminal, que se esconde de forma general tras la ayuda de emergencia y de reconstrucción en Haití. El film deja además fuera muchas cuestiones que son tanto o más indignantes de las que explica; proyectos inacabados, recursos malgastados en salarios y alquileres de escándalo, pero sobre todo un análisis más general, ya no de después del terremoto, sino del papel infantilitzador y desmovilizador que la “invasión de las ONG” ha tenido sobre la sociedad haitiana. Una sociedad que ha acabado siendo moldeada por esta cooperación internacional hasta creerse en buena medida el papel de víctima, receptora agradecida y resiliente a la infinita lista de catástrofes no naturales que le ha otorgado la comunidad internacional.

Como queda también fuera del film de Peck la cuestión de la reconstrucción económica, o del capitalismo del desastre, es decir, cómo, desde las élites haitianas, organismos internacionales y gobiernos donantes, acompañados por empresas multinacionales,  se utiliza el proceso de reconstrucción para profundizar en el capitalismo neoliberal. La promoción de la minería de oro a cielo abierto (sin el consentimiento informado de las comunidades), las zonas francas industriales para la exportación de textil a bajo precio (y a salarios de miseria), la agroindustria para la exportación (cuando el país sigue siendo dependiente de las importaciones para su seguridad alimentaria) o el turismo de lujo, son las recetas de la reconstrucción económica.

Hace unos días enviaba una crónica que empezaba reflexionando sobre la imagen que se había dado justo después del terremoto, en el que la mayoría de medios de comunicación, pero también de ONG, habían fomentado este papel de víctima desvalida del pueblo haitiano (y de salvadores de los cooperantes, bomberos, policías, periodistas e incluso militares). Hablando con la gente en Haití te das cuenta que nada más lejos de la realidad, que incluso en los momentos más dramáticos fue sobre todo la población haitiana la que se auto-organizó para hacer frente a las necesidades básicas de comida, agua, alojamiento y atención médica. Que fueron los haitianos y las haitianas, gracias a muestras de solidaridad y coordinación envidiables, las que salvaron más vidas y las que comenzaron el camino hacia la reconstrucción… hasta que llegó la comunidad internacional para afanar este protagonismo. El libro de Beverly Bell, “Fault Lines”, es una excelente crónica de esos días post-terremoto, contado dando la voz a los haitianos y haitianas.

Reconozco que escribo estas líneas en caliente, muy en caliente. Enfadada, enrabiada, indignada, en rebelión contra un sistema que permite que millones de personas vivan en la miseria y, peor aún, un sistema que se aprovecha de esta miseria. Y esta vez no hablo de empresas transnacionales y otros poderes económicos. Me refiero a aquellas que, bajo el manto amable de la cooperación, han condenado y siguen condenando a Haití en la miseria. Me refiero a las que priorizan la foto, el logo o su propia supervivencia (la de la organización) al trabajo bien hecho. Y por trabajo bien hecho no me refiero a eficiencia de la ayuda desde el punto de vista ortodoxo. Me refiero a una ayuda que sea transformadora, que parta ya no de las necesidades expresadas por los propios haitianos y haitianas, sino que sea total y absolutamente protagonizada por éstas, de la concepción y el diseño a la ejecución. Las ONG y donantes internacionales deberían ser puros intermediarios para apoyar estas iniciativas locales transformadoras, y no las protagonistas.

“Si todo el dinero malgastado en Haití hubieran repartido entre las familias afectadas por el terremoto ¿el resultado habría sido mejor o peor? ” Se pregunta en un momento una de las narradoras del film de Raoul Peck. Yo no dudo de la respuesta. Me diréis que soy simplista y hasta demagógica. Pero cuando sólo empiezo a conocer el alcance de la tragedia, no del terremoto, sino del fracaso de la ayuda a la reconstrucción, no puedo sino pensar que difícilmente se podría haber hecho peor.

Camera 360

La cooperación necesaria

Y a pesar de todo sigo pensando que tenemos un papel bajo la rúbrica de la “cooperación”. Yendo a la raíz del término encontramos:

Cooperar: Actuar conjuntamente con otro u otros para un mismo fin (Real Academia de la llengua Española)

Cooperación: Acción concertada entre los miembros de un grupo social para la consecución de un fin (Enciclopèdia Catalana)

Actuar conjuntamente, como iguales (añado), por un mismo fin. El de la cooperación internacional es un fin que depende de los actores que la impulsen.

David Sogge, experto en cooperación internacional, investigador del Transnational Institute y autor de textos como “Compasión y cálculo” o Dar y tomar ¿Qué sucede con la ayuda internacional?”, Lo tiene muy claro: “si partimos de la premisa de que uno de los objetivos primordiales, si no el principal, de la Ayuda Oficial al Desarrollo desde 1980 ha sido el de imponer un orden neoliberal sobre el resto del mundo, y evaluamos el sistema de ayuda de acuerdo a este principio primordial de amplio espectro (que engloba otros aspectos más allá de los puramente económicos, como son la gobernanza o la construcción de la sociedad civil), desde luego hemos de reconocer que, partiendo de esta premisa, las políticas de ayuda han tenido un éxito considerable. De hecho, es uno de los principales vehículos de transmisión de la ideología neoliberal y de sus políticas” (entrevista para la Revista Pueblos, enero de 2012)

Frente esta cooperación, ejecutada por grandes agencias multilaterales como el Banco Mundial o agencias de cooperación estatales como USAID o incluso la AECID, sabemos que existe una cooperación transformadora, para la que el fin en el que trabajar conjuntamente es un cambio radical del sistema económico, social y cultural (partiendo de la noción de que la pobreza – de recursos y de capacidades – y las desigualdades son inherentes al sistema económico capitalista). La cooperación que busca la justicia económica, social y ambiental, y no una simple transferencia de recursos o conocimientos. Como la Federació Catalana d’ONG al Desenvolupament acordaba en febrero de 2007, si consideramos la pobreza como fenómeno estructural, entendemos “la cooperación como herramienta de transformación de las estructuras políticas, económicas, sociales, culturales -locales y globales -, que son las principales causas originarias de la exclusión”.

Muchas dirán que la reflexión no es en absoluto nueva. En estas épocas de crisis presupuestaria e institucional de la cooperación, e incluso antes, muchas nos hemos replanteado el papel “transformador o edulcorante” de la cooperación. Si aceptar, modificar o enfrentar la “privatización” de la cooperación con la entrada de actores empresariales en la misma. Cómo afrontar las estrategias en época de crisis en nuestro Norte que es muy Sur, y en época de recortes, una vez ha estallado “la burbuja del desarrollo“. Y desde hace años si priorizar las estrategias de cooperación o la resistencia, oposición y desmantelamiento de los mecanismos de anticooperación.

Pero claro, del dicho al hecho…

David Sogge afirma que a nivel institucional quizá sí hay un cambio de discurso, y que se presta quizás más atención a los servicios sociales, incluso a la cuestión de los derechos humanos y derechos económicos, sociales y culturales, añado yo, pero raramente supera el ámbito del discurso. En la práctica se siguen reproduciendo esquemas que, en el discurso, parecían superados. Y Haití es el ejemplo.

Se habla de empoderamiento y apropiación, pero en Haití siguen marcando las líneas principales de actuación las agencias extranjeras (sean gubernamentales, multilaterales o no gubernamentales). Se habla de rendimiento de cuentas pero no existe ningún balance de la actuación, por ejemplo, del CIRH (uno de los principales vehículos para la reconstrucción durante dos años, 2010 y 2011) – o como explica el filme ” Asistencia Mortal “, cuando el gobierno haitiano, por medio de una carta de su presidente, pidió a las principales 20 entidades no gubernamentales que actuaban en el país durante el primer año después del terremoto, una serie de datos sobre los proyectos realizados o los recursos destinados al país, sólo 5 respondieron. Se habla de eficacia de la ayuda y termina imponiendo una burocracia que pervive por encima de los impactos reales de proyectos y programas. Y así un largo etcétera.

Pero yo sigo creyendo. Obviamente he encontrado también proyectos que valen la pena. Como el apoyo de IntermonOxfam a las cooperativas de productores de arroz de la Artibonite, o el de Veterinarios sin fronteras, o la Asamblea de Cooperación por la Paz apoyando los colectivos de campesinos. La solidaridad de la “Brigada Dessalines”, formada por miembros del Movimiento de los Sin Tierra – MST brasileño trabajando codo a codo con los campesinos haitianos. O el apoyo de pequeñas entidades y fondos DOP-Defense des Opprimés et Oprimées, sin proyectos ni justificaciones, en confianza. O el del Centro por los Derechos Humanos y Justicia Global de la facultad de derecho de la Universidad de Nueva York al Colectivo contra la explotación minera. O incluso el del gobierno cubano de cooperación sanitaria, muy valorado por los haitianos.

Seguro que hay muchos más ejemplos, incluso desde la cooperación institucional, la pregunta es si estos sirven para exonerar “la cooperación internacional” de una crítica generalizada, o si hay que hacer “borrón y cuenta nueva”.

Estos días hemos vivido, con la presentación de los presupuestos de 2014 en el Parlamento catalán y español, nuevas protestas de las ONG catalanas y españolas, acompañadas de reflexiones sobre la necesidad de cambio, no sólo de las estrategias de financiación, sino también de trabajo: más vinculación con los movimientos sociales, más enlaces entre el trabajo aquí y allá. Se suceden los artículos y seminarios sobre los nuevos retos de las ONG y la cooperación. El coordinador de campañas de Ayuda en Acción, Alberto Casado, afirmaba hace unos días en el diario.es que “las ONG ya hace tiempo que advertimos que la globalización lleva a unas desigualdades que no diferencian entre norte y sur”. Efectivamente, causas y efectos, ya no de la globalización, sino del capitalismo, no tienen fronteras. Pero el reto es no sólo acertar el diagnóstico y cambiar de discurso, sino también la forma de actuar, y desgraciadamente estamos viendo en nuestro muchas actitudes paternalistas, caritativas y nada transformadoras, que repiten las malas prácticas de la cooperación internacional.

Si la cooperación es la acción de trabajar conjuntamente por un fin común, y estamos de acuerdo en que este fin común es la erradicación de las causas del empobrecimiento, las desigualdades y las violaciones de derechos, y llegamos a la conclusión de que estas causas son sistémicas … entonces es básico que priorizamos estrategias que estén dirigidas a desmontar el sistema económico, social y cultural que nos domina y empobrece, y a construir modelos de economía y sociedad diferentes. Y esta es la cooperación que hay que defender, la que nos debe ayudar a superar el servilismo al sistema capitalista. En la calle y codo a codo, como decía el poeta.

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Derechos Humanos en Haití (1) MINUSTAH: cuando la ocupación es una violación de los derechos humanos

¿Por dónde empezar cuando la violación de los derechos humanos en un país como Haití es constante y casi siempre impune? Antonal Mortime, secretario ejecutivo de la Plataforma de Organizaciones Haitianas para los Derechos Humanos (POHD) lo tiene claro: “la presencia de la MINUSTAH supone una de las principales violaciones de derechos humanos en nuestro país. Atenta contra el artículo primero del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, ya que constituye un ataque a la soberanía nacional y una violación del derecho de autodeterminación del pueblo haitiano”. Así lo afirma también el informe que la POHDH ha presentado al Experto independiente de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en Haití, Gustavo Gallon, al asumir el cargo a finales de septiembre de 2013.

Efectivamente, el artículo 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reza (no va mal recordarlo en los tiempos que corren): “Todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural”.Así, un pueblo ocupado por fuerzas militares extranjeras, tal y como lo ven buena parte de los haitianos y las haitianas, no puede decidir “libremente su condición política”.La MINUSTAH es la Misión de Naciones Unidas para la Estabilidad en Haití. Los cascos azules de Naciones Unidas desplegados en misión de “mantenimiento de la paz” (peacekeeping) después de la crisis política de 2004 que terminó con la huida/secuestro del presidente electo, Bertrand Aristide, quien afirma que fué un “moderno golpe de estado“, y el establecimiento de un gobierno interino, todo bajo la tutela de países como Estados Unidos, Canadá y Francia. El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó entonces (resolución 1529 de 24 de febrero de 2004) el despliegue de unas fuerzas multinacionales para “contribuir hacer más seguro y estabilizar el ambiente en la capital haitiana y en todo el país”. Desde entonces 17 resoluciones del Consejo de Seguridad han perpetuado la presencia de unas fuerzas que, más allá de la represión y la constante violación de derechos humanos, no se sabe demasiado qué hacen en el país. La última resolución, de 10 de octubre de 2013, renueva por un año más la polémica presencia de la MINUSTAH en el país con una dotación de 5.021 militares y 2.601 policías (la dotación más baja desde su inicio en febrero de 2004, cuando la MINUSTAH se inició con 6.700 efectivos militares y 1.622 policías, el pico se dio después del terremoto de 2010 con 8.940 militares y 4.392 policías ). La dotación militar procede sobre todo de países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Filipinas, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y Uruguay) y asiáticos (Filipinas, Indonesia, Nepal, República de Corea y Sri Lanka), más Canadá, Estados Unidos, Francia y Jordania. Por su parte, la misión policial viene dotada por hasta 45 países de África, Asia, América y Europa, incluyendo España (ver al final del post la lista de contribuciones por países). No deja de sorprender la participación de países con gobiernos progresistas como Bolivia o Ecuador, a los que la sociedad civil haitiana ha demandado reiteradamente que retiren esas dotaciones.

Manifestaciones 2010. Fotografia por Ansel 8/12/2010 www.flickr.com/photos/mediahacker

Manifestaciones 2010. Fotografia por Ansel 8/12/2010 www.flickr.com/photos/mediahacker

Para Camille Chalmers, de la Plataforma Haitiana de Presión por un Desarrollo Alternativo – PAPDA, la presencia de la MINUSTAH en el país es claramente ilegítima e incluso ilegal. Segun Naciones Unidas “las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se rigen por tres principios básicos: Consentimiento de las partes; Imparcialidad; No utilización de la fuerza, salvo en legítima defensa y en defensa del mandato”. En cuanto al consentimiento no se sabe realmente de qué partes se trata, pues en Haití no hay un conflicto armado declarado, más allá del conflicto político entre la clase política dominante , la oposición , y las clases populares . En cuanto a la no utilización de la fuerza está claro que la MINUSTAH ha sobrepasado claramente su mandato. “Entre febrero de 2004 y 2011 la MINUSTAH ha realizado muchas operaciones en ciertos barrios populares de la capital haitiana, sobre todo en Cité Solei, Bel -air y Martissant . Estas operaciones han ocasionado múltiples casos de violaciones [de los derechos humanos] sobre la población civil, incluyendo muertos, heridos, destrucción de bienes privados , malos tratos , etc .” afirma el último informe de la POHDH. En febrero de 2007 un reportaje de la agencia IPS hablaba de diversos muertos civiles en las operciones de la MINUSTAH en los barrios empobrecidos, o Bidonvilles, de Puerto-Principe, a lo que oficiales de la MINUSTAH respondieron que efectivamente había “daños colaterales“, pero que su objetivo era luchar contra las bandas a petición del gobierno. Un estudio realizado por la misma organización ha documentado hasta 74 personas asesinadas en operaciones de la MINUSTAH entre 2004 y 2006 sólo en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, “sin contar las numerosas víctimas de Cólera”. Patrice Florvilus afirmaba el otro día que la actuación de la MINUSTAH alimenta, de hecho, un círculo vicioso de violencia que utilizan luego para alargar la misión en el país.

En efecto, el caso del Cólera es para Mortimé Antonal un “crimen contra el derecho a la vida”. Para Patrice Florivilus , abogado que está impulsando junto con el movimiento de víctimas una denuncia contra el Estado Haitiano y la MINUSTAH en el país por la epidemia de Cólera, afirma que se trata un caso claro de negligencia criminal. “¿Cómo puede ser que no se hagan pruebas médicas a los soldados?”. Todos los estudios realizados hasta el momento afirman que la epidemia de Cólera que hasta ahora ha matado a 8.300 personas y ha dejado más de 680.000 afectadas , se inició por el vertido al principal río del país, el Artibonnite , de vertidos fecales del contingente nepalí . El cólera se había erradicado en Haití , y la cepa de esta nueva epidemia es nepalí. Según una noticia reciente publicada por el medio alternativo Ayiti Kale Je , “debido a la falta de financiación de un plan para la erradicación del cólera en 10 años, la enfermedad puede permanecer endémica en Haití por mucho tiempo ” .

La Oficina de Abogados Internacionales (BAI – Bureau des Avocats Internacionaux) y el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, junto con un grupo de víctimas del cólera, han presentado en las cortes de Nueva York una demanda contra Naciones Unidas . NNUU han rechazado las demandas de compensación realizadas hasta ahora, aduciendo que gozan de inmunidad en sus actuaciones.

Para la POHDH el caso del cólera no es sólo una violación de los derechos humanos, sino también de las leyes haitianas. Tanto la constitución haitiana de 1987, como el código penal y el código rural, penalizan las infracciones que resultan de la imprudencia y la negligencia. Además, “el código rural, en su artículo 297, obliga a no depositar excrementos en los ríos del país“.

El caso del cólera es sólo la punta del iceberg de una serie de violaciones de derechos humanos por parte de la MINUSTAH en el país. Entre estas destacan los casos de violencia sexual . Efectivamente ha habido numerosas denuncias de acoso sexual e incluso de violaciones por parte de soldados de la MINUSTAH . Antonal Mortime me hablaba de más de 100 casos que han derivado en la expulsión de los soldados implicados del país ( ” esta es toda la sanción que reciben, vuelven a su casa, de forma que sus crímenes quedan impunes ” ). El caso que recibió más atención fue el de cuatro soldados uruguayos que violaron a un chico en Port Salut, en el sur del país , y lo grabaron en vídeo. Los soldados han sido condenados a dos años y un mes por la violación colectiva. Este hecho ha precipitado el anuncio de la retirada de las fuerzas uruguayas de la MINUSTAH. Las asociaciones de mujeres feministas con las que he podido hablar , Fanmi decide ( Mujeres decidimos ) y Solidaridad Fanmi Ayisèn – SOFA ( Solidaridad mujeres haitianas ) confirman que los casos de violencia sexual por parte de las tropas de la MINUSTAH son constantes . Así como lo es el hecho de que su presencia aumenta la prostitución de chicas jóvenes , a menudo menores . ” En las playas públicas se puede ver cada día, como los soldados de la MINUSTAH obtienen sexo a cambio de unos pocos dólares de chicas sin recursos” me confirma Mary Ange Noel de Fanmi Decide.

Manifestación contra la MINUSTAH 2011. Fotografia por Ansel 19/10/2011 www.flickr.com/photos/mediahacker

Manifestación contra la MINUSTAH 2011. Fotografia por Ansel 19/10/2011 www.flickr.com/photos/mediahacker

Todo ello suma para oponerse a la presencia de la MINUSTAH en el país. A pesar de la evidente oposición popular (una reciente encuesta muestra que hay muy poco apoyo y que la mayoría de los encuestados en la zona metropolitana de Puerto Príncipe esperaban que las tropas se retiraran en un futuro cercano), y la oposición del senado haitiano, el gobierno de Martelly decidió el pasado octubre pedir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la renovación de un año más de los cascos azules en el país. Una operación que cuesta cerca de 600 millones de dólares anuales. Unos recursos que todo el mundo piensa estarían mejor destinados para cualquiera de las otras necesidades imperiosas que tiene el país.

La petición para que las tropas de ocupación se retiren es generalizada entre la sociedad civil haitiana. Si estamos por la defensa de los derechos humanos, su demanda debería ser también la nuestra.

Dotación de la MINUSTAH por paises (Noviembre 2013)

PAÍS DE ORIGEN POLICIA MILITAR
Argentina 12 571
Bangladesh 5 317
Benin 42
Bolivia 208
Brazil 6 1,200
Burkina Faso 49
Burundi 41
Cameroon 35
Canada 82 7
Central African Republic 1
Chad 4
Chile 14 462
Colombia 34
Cote d Ivoire 128
Croatia 2
Ecuador 67
Egypt 17
El Salvador 3 35
France 28 2
Grenada 2
Guatemala 138
Guinea 17
Honduras  1
India 437
Indonesia 169
Jordan 296 251
Kyrgyzstan 1
Mali 40
Nepal 141 363
Niger 56
Nigeria 2
Norway 6
Pakistan 140
Paraguay 163
Peru 373
Philippines 16 159
Republic of Korea 2
Romania 22
Russian Federation 9
Rwanda 158
Senegal 148
Spain 9
Sri Lanka 3 861
Thailand 6
Tunisia 14
Turkey 13
United States of America 51 9
Uruguay 4 945
Vanuatu 1
Yemen 23
TOTAL 2.601 5.021

En negrita los 10 países principales contribuciones a la MINUSTAH

Las oprimidas y los 500 gourdes

Decía la poeta, que “los planes están hechos para caer a la mitad“. Y para aprovechar las oportunidades que van surgiendo por el camino, y que te abrirán puertas inesperadas.

Como os contaba en la anterior crónica, por una casualidad pude unirme a la visita que varios activistas hacían a comunidades en lucha contra la minería. Entre estos activistas se encuentra Patrice Florvilus*, abogado y trabajador social, uno de los fundadores de Defense des Oprimées/Oprimés -DOP-. Después de verlo en acción hablando de derechos y explotación con las comunidades, fui a verlo a su oficina a hacerle una entrevista.
Contra la mineria

“¿Porque Defensa de las Oprimidas y los Oprimidos?” Le pregunto. Sonríe. “Lo que nos distingue de otras organizaciones que luchan por los Derechos Humanos es que nosotros hemos hecho una elección, la defensa de una clase social, la de los oprimidos y oprimidas”. Insiste en la diferenciación de género. “En esta clase social las mujeres están entre las más oprimidas, es importante reconocer esta realidad incluso en el nombre de la organización”. DOP no es una organización de servicio, ni siquiera de apoyo, “hacemos acompañamiento” afirma. Acompañan los movimientos sociales. “No estamos para asistir, sino para acompañar a las masas populares en la lucha por la transformación social”.

Patrice

Patrice Florvilus

DOP es una organización joven, surge dos meses después del terremoto, el “goudugoudu” me dice sotovocce, como no queriendo despertar las entrañas de la tierra. [Goudugoudu es el nombre popular del terremoto de enero de 2010 ... sorprende sentir como Patrice evita hablar directamente, hace referencia al 12 de enero, pero no nombra nunca directamente el terremoto]. Pero antes él y otros militantes, estudiantes de derecho, ya se habían puesto a disposición, junto a los trabajadores en lucha por el salario mínimo. Un salario mínimo que en 2008 era de poco más de 70 Gourdes al día (no mucho más de un euro al día, unos 30 euros al mes). Consiguieron subir el salario mínimo, a pesar de la oposición de la patronal local y de Estados Unidos (con intervención de la administración Obama desvelada por wikileaks incluida). Consiguieron 200 Gourdes al día en las zonas industriales (3,6 € al día), 300 en el resto (5,5 € al día). Un salario de miseria para trabajos más que precarios, casi esclavos, al servicio de la globalización neoliberal.

Patrice me habla orgulloso de la escuela de los Juristas Populares. Jóvenes de los barrios populares y las zonas rurales que forman, de forma gratuita “y sin un céntimo de presupuesto”, gracias a la solidaridad de entidades que ceden espacios y profesores que ceden tiempo y conocimientos. Derecho, economía, política y mucho más para formar “Juristas populares” de y para las comunidades. Un grupo de jóvenes que podrá acompañar sus comunidades cuando se producen violaciones de derechos. En pocos días se hace la entrega de diplomas de la 2 ª promoción. “No teníamos dinero para imprimir los diplomas y los estudiantes han organizado para conseguirlos”.

DOP tiene en marcha una demanda contra el gobierno haitiano y contra la MINUSTAH por la epidemia de cólera que se ha llevado ya 8.300 víctimas y más de 650.000 personas afectadas. “Estamos acompañando a las víctimas que se están organizando, y denunciamos al gobierno y la MINUSTAH por negligencia criminal”. Dice que si bien es cierto que la MINUSTAH fue el origen de la epidemia, el Estado también tiene responsabilidades al no haber puesto las infraestructuras necesarias para evitarla. Piden reparación para las víctimas, y no quieren acudir a los tribunales internacionales (su demanda se añade a la que otras organizaciones han interpuesto contra la MINUSTAH en un tribunal de Nueva York). “El caso debe ser juzgado por la justicia haitiana”.

Todo en Patrice emana una dignidad y una coherencia que muchas militantes admiramos. Pero tiene un coste. Perseguido y amenazado de muerte, por las fuerzas policiales y grupos cercanos al gobierno de Martelly, va acompañado en muchos lugares de un activista pro derechos humanos estadounidense, que visibiliza que aquel que se atreva a tocar a Patrice, deberá lidiar con la comunidad internacional (la de los movimientos sociales y la solidaridad, no la institucional).

De vuelta al viaje a las comunidades contra la minería, otro activista destaca. Nixon Boumba (él prefiere obviar lo de Nixon), militante del Movimiento por la Democracia (MODEP), una fuente inagotable de información sobre la historia y la realidad política haitiana, pero también, como Patrice, un militante incansable. Me lleva a las zonas francas industriales.

Mirlene

Mirlene Joanis

Primero a encontrarnos con el Centre de Promotion des Femmes Ouvrieres (CPFO), donde Mirlene Joanis, nos habla de la situación de la mujer en la industria. “Unos salarios de miseria y unas condiciones de trabajo degradantes e inaceptables”. Se puede decir más alto pero no más claro. Menciona las condiciones de higiene, sanidad y seguridad en el trabajo (o más bien la falta de las mismas), la discriminación y los numerosos casos de acoso sexual en los lugares de trabajo, por parte de superiores, la falta de derecho de protección social o la violación constante de las leyes que marcan las condiciones laborales. Nos cuenta que la situación ha mejorado algo desde que Estados Unidos aprobó a mediados de los 2000 la ley HOPE (Haitian Hemispheric Opportynity through Partmership Encouragement), que ofrece descuentos arencelarios a la industria textil haitiana en Estados Unidos. Dicha ley obliga a la puesta en marcha de un Defensor de los Trabajadores, a través de la iniciativa BetterWork, que limita las exportaciones a USA de productos si no se cumplen ciertos mínimos laborales marcados por la OIT. Pero la situación de las trabajadoras sigue muy lejos de ser la deseable.

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500 gourdes para todos los sectores de la actividad económica más protección social

Dejamos a las compañeras de CPFO, donde tienen una formación sobre la violencia machista, y vamos a encontrarnos con Bataille Ouvriye, un sindicato de clase que ha convocado una movilización para un nuevo aumento del salario mínimo. “500 gourdes” es el grito más repetido por los obreros y las obreras de la zona industrial cercana al aeropuerto. Una demanda muy de mínimos (equivaldría a unos 300 euros al mes). “Con 200 gourdes no se puede suplir ni la alimentación de la familia”, me dice un obrero sindicado con Bataille Ouvriye. La manifestación no es masiva, pero si lo es el reparto de folletos a la salida de las fábricas. Se trata de extender la demanda, totalmente legítima, entre el máximo número de trabajadores y trabajadoras.

La manifestación es animada, con cánticos, música, pintadas y la eventual intervención policial para restablecer el tráfico (debo confesar que dan miedo, con sus escopetas no de balas de goma, y ​​sus salvas al aire para dispersar). Finalmente llegamos a destino, el Parc Industriel Metropolitain SONAPI, uno de las más importantes de Puerto Príncipe. No nos dejan entrar. Las puertas están cerradas y las obreras y obreros deben quedarse dentro hasta que se disuelva la manifestación. Nos encontramos con Patrice, que al igual que Boumba y tantos otros militantes no dejan de participar en las luchas en la calle.

Me voy con la sensación de que, a pesar de la inmensidad del trabajo por hacer, este es un pueblo con una dignidad y una fuerza extraordinarias. Seguimos el viaje y el descubrimiento, cada vez más convencida de que estas son las historias que hay que explicar sobre Haití.

* PD “Porque te hiciste abogado?” Le pregunto. Me habla de sus orígenes rurales, su madre analfabeta y su padre campesino. “Es casi un milagro que yo haya llegado aquí”. Fue testigo directo de la Masacre de Jean Rabel,  perpetuada por las fuerzas paramilitares de Duvalier, los Tonton Macoutes, que dejó 139 muertos, entre ellos niños compañeros de Patrice. “Me salvé en el último momento, cuando ya habían matado a mis compañeros”. Ya en la facultad, empezó derecho, junto con trabajo social, no con el objetivo de convertirse en abogado sino de comprender cómo funcionaba la ley. “Al ver como mis compañeros activistas eran represaliados y no tenían opciones de defenderse, me convirtí en su abogado”. Un abogado con alma de trabajador social.

El mercado

Quan visito un país m’agrada conèixer els mercats populars. Penso que són un espai magnífic per conèixer dinàmiques socials, però també econòmiques. Fa uns dies vaig tenir el privilegi de viure el muntatge del mercat de dissabte a Pestel, a La Grand’Anse (Sud-Oest del país). Aquí algunes imatges i reflexions.

Mercat (1)

5:00 am Aparecen las primeras mesas de lo que en poco será un mercado | apareixen les primers taules del que en poca estona serà un mercat.

Mercat (2)

6:00 am Empiezan a llegar los productores con sus productos, en barca, burro o con la carga en la cabeza | comencen a arribar els productors amb els seus productes, a barca, burro o amb la càrrega sobre el cap

Mercat (3)

6.30 am Quien tiene un caballo, tiene un tesoro | Qui té un cavall, té un tresor
Mercat (4)

6:30 am El ritmo es tranquilo y frenético a la vez. Sin prisa pero sin pausa el mercado empieza a funcionar | El ritme és tranquil i frenètic a la vegada. Sense pressa però sense pausa, el mercat comença a funcionar

Mercat (5)

7:00 am El sol aparece por el horizonte, las campesinas y campesinos, pescadores y comerciantes empiezan a llenar la Place de la Resistance | El sol apareix per l’horitzó, camperoles i camperols, pescadors i comerciants comencen a omplir la Place de la Resistance

Des de les illes

7:00 am Cuando las carreteras son casi inexistentes, los barcos son el transporte alternativo. Desde las islas Cayemites o desde otros puntos de la costa, la gente trae sus productos a vender o se lleva su compra | Quan les carreteres són gairebé inexistents, els vaixells són el transport alternatiu. Des de les illes Cayemites o des d’altres punts de la costa, la gent dur els seus productes a vendre o s’endú la compra

Mercat (6)

8:00 am Caotico a primera vista (la vista de una extranjera), con su propio orden y sus propios códigos. Así parece también el pueblo haitiano, un enigma a los ojos extranjeros | Caòtic a primera vista, amb el seu propi ordre i els seus propis codis. Així sembla també el poble haitià, un enigma als ulls estrangers

baixant de la muntanya

8.30 am Muchas de las campesinas y campesinos caminan durante 2 o 3 horas para llevar sus productos al mercado, por carreteras que no son carreteras. Si no venden todo lo que traen, a menudo lo dejan para no tener que volverlo a cargar montaña arriba | Moltes camperoles i camperols caminen durant 2 o 3 hores per dur els seus productes al mercat, per carreteres que no son carreteres. Si no vénen tot el que duen, sovint ho deixen per no haver-ho de carregar muntanya amunt

American rice

8.30 am El arroz mas asequible es el importado desde Estados Unidos, subvencionado por el gobierno USA, que entra en el país sin casi pagar aranceles, destruyendo parte de la economía campesina haitiana, cambiando los hábitos de consumo, por obra de los acuerdos comerciales | L’arròs més assequible és l’arròs importat des dels estats units, subvencionat pel govern USA, que entra sense gairebé aranzels a Haití, destruint l’economia camperola haitiana, canviant hàbits de consum per obra dels acords comercials

haitiotrosterremotos.info/sense-agricultura-no-hi-ha-sobi…

mercat (7)

10:00 am El mercado en plena ebullición | El mercat en plena ebullició

Extres

Mercat

El mercado de viernes en Corail | El mercat de divendres a Corail

Carbó

Al mercat

El carbón es uno de los factores clave en la deforestación actual en Haití. Se talan arboles en la Grand’Anse y otras zonas, para hacer carbón vegetal (a menudo desde la economia familiar) y llevarlo a Port-au-Prince para su venda | El carbó és un dels factors claus en la deforestació actual a Haití. Es talen arbres a la Grand’Anse (i altres zones) per fer carbó vegetal (sovint des de l’economia familiar) i dur-lo a Port-au-Prince a vendre’l.

La mala fama de la cooperación internacional

Catalunya Zero Solidaritat? Zero Pau? Zero Drets Humans?

Catalunya Zero Solidaritat? Zero Pau? Zero Drets Humans? (Foto @frmat)

A miles de kilómetros de distancia me llegan los ecos de la protesta ‪#PressupostosAntisocials #ZeroaONG

Era un golpe previsible, el nuevo recorte en los presupuestos de cooperación, paz y derechos humanos de la Generalitat de Catalunya. Un gobierno que no cree en la política de cooperación más que como herramienta de promoción exterior de la empresa catalana  Un gobierno que de hecho no ha tenido en ningún momento una política de cooperación. Un gobierno de y para la burguesía del país. Un gobierno que quiere una Cataluña abierta a los negocios del mundo pero no solidaria.

Conociendo de cerca el trabajo que hacen algunas ONG en nuestro país, los recortes en el sector pueden leerse como un hachazo a la voluntad de transformación social y económica a nivel global. Aunque desde la autocrítica, no puedo sino defender el trabajo de las entidades que trabajan en línea con esta voluntad de transformación y, por tanto, defender que haya una política pública que las apoye.

Y entonces mi cabeza vuelve a #Haití. Me queda todavía algo de camino por recorrer, pero empieza a resultar complejo defender el papel de la cooperación internacional aquí. Y es que la “cooperación internacional” (así, generalizando) se ha ganado a pulso la mala fama entre las clases y movimientos populares del país.

“Invasión de ONG” es una expresión que muchos utilizan para describir el momento post-terremoto en 2010, o incluso anterior. Dicen las malas lenguas que hasta 10.000 ONG llegaron a trabajar en el país . Ahora no se sabe demasiado cuántas hay, pero se calcula que entre un millar y 3.000. El proceso de registro es complejo y muchas ni se registran. Hay grandes, medianas y pequeñas. Las que trabajan con agenda propia, y las que tratan de trabajar con las comunidades, codo a codo. Las que imponen su visión a las autoridades locales (ya sabéis, administración haitiana corrupta e incapaz) y las que se rompen la cabeza viendo cómo trabajar con éstas. Las que trabajan con los movimientos sociales y las organizaciones de base, y las que simplemente buscan contrapartes para llenar el vacío en un formulario de subvención. Como en todas partes, hay de todo, y es complejo y peligroso generalizar (por criticar el trabajo de unos no puedes terminar desautorizando el magnífico trabajo de otros – No me malentendáis, hoy hablaré de la cooperación malentendida, otro día de la que hay que defender a capa y espada).

Pero no es menos cierto que en #Haití te encuentras con múltiples muestras de las malas prácticas de la cooperación internacional, no sólo por parte de las ONG, sino también de las grandes agencias de cooperación gubernamentales y multilaterales.

“La cooperación internacional ha tratado de infantilizar el pueblo haitiano” me decía el otro día un militante de izquierdas, muy crítico con el papel de las ONG. Vistos a menudo como simples receptores, se han impuesto prácticas que a largo plazo son perjudiciales, como los pagos para asistir a talleres de formación sobre el cólera o la soberanía alimentaria (¿quién querrá ir a las reuniones auto-organizadas por las comunidades o por los movimientos sociales, asumiendo el coste de transporte o comida, si las ONG imponen un modelo donde la participación se cobra?). Comiendo el otro día con dos activistas de izquierdas me decían que los movimientos sociales están sufriendo la resaca de la presencia de las ONG. Ignorando estos movimientos no tan sólo como posibles contrapartes, sino protagonistas de los procesos de transformación, e imponiendo nuevas dinámicas, han terminado debilitándolos. Ayer el abogado Patrice Florvilus, de Defense des Oprimées/Oprimés -DOP-, se reafirmaba en esta tesis “la invasión de las ONG ha desmovilizado las organizaciones populares”. Él fecha esta invasión al año 1986. Con la caída de Duvalier, llegó a la comunidad internacional. Comenta orgulloso que DOP no ha postulado nunca por una subvención. “Si nos quieren apoyar, que nos lo den. Hemos recibido recursos de ONG internacionales, pero nunca condicionados”. Mark Snyder, activista de derechos humanos que colabora con DOP, señalaba la dependencia creada a muchas organizaciones locales de los fondos a través de las ONG internacionales como motivo de desmovilización. “Los inyectan recursos, a menudo de forma masiva, desde ONG o agencias bilaterales como USAID, y luego no pueden desengancharse de esa dinámica” indica señalando las venas. Nada que nos sea extraño a las ONG de Cataluña.

Leyendo sobre la “República de las ONG“, otro concepto muy repetido para señalar a Haití , me encuentro con este texto de Vijaya Ramachandran del Center for Global Development:

“El dominio de las ONG internacionales ha creado un Estado paralelo más poderoso que el gobierno mismo. Las ONG en Haití han construido una infraestructura alternativa para la provisión de servicios sociales, desincentivando al gobierno para construir capacidades para ofrecer estos servicios. También podemos observar una “fuga de cerebros” del sector público al sector privado sin ánimo de lucro, al expulsar el talento de las oficinas del gobierno hacia las ONG, y resultando en el concepto Haitiano de “Klas ONG”".

A través de esta cooperación internacional se crea una nueva “clase social”, la de las ONG , habitada por “blancs” pero también por haitianos, profesionales liberales que encuentran en este mundo una salida profesional muy bien pagada, al menos en comparación a el resto de opciones profesionales. Muy pocos profesionales con carácter activista se resisten a la tentación.

Una clase social con un nuevo uso del lenguaje. El inglés se ha convertido en la lengua oficial de la cooperación , con un poco de suerte el francés colonial se habla de reuniones entre ONG. El Kreol queda relegado y resulta extraordinario conocer una cooperante que se haya tomado la molestia de aprenderlo. Y no sólo es una cuestión de idioma. El lenguaje técnico de la cooperación hiperprofessionalitzada y sometida a procesos burocráticos infinitos , expulsa también a las clases populares y los movimientos sociales de este mundo regido por principios como la eficacia y la mensurabilidad.

Un mundo donde las ONG tienen un protagonismo importante, pero aún más importante lo tienen agencias de cooperación bilateral. Destacando la presencia de USAID, la agencia pública estadounidense. Uno de los principales donantes, pero también uno de los más controvertidos. Ha utilizado la ayuda alimentaria (importación de productos made ​​in USA) con impactos negativos sobre la delicada situación del campesinado del país, y en connivencia con ONG como Care o WorldVision. Ha sido denunciado por falta de transparencia, retrasos y mala gestión.

(de momento no tengo demasiada información sobre la cooperación española, pero la próxima semana haré algunas reuniones , ya informaré qué tal).

Un mundo, el de la cooperación internacional que, como decía el texto de Vijaya Ramachandran, está sin duda determinante el futuro del país, no sólo por la influencia en la mentalidad de la gente y las dinámicas sociales, sino también en la definición de políticas públicas. Esta presencia masiva de ONG internacionales y agencias de cooperación, que asumen en buena parte (y en demasiadas ocasiones de forma autónoma y unilateral) el establecimiento y gestión de servicios básicos como la educación o la sanidad, que deberían ser públicos, debilitan las estructuras de Estado.

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Escola privada finançada per la cooperació internacional a Corail.

Ya antes de 2010, las ONG proveían el 70% de la asistencia sanitaria. El 85% de la educación se daba a través de escuelas privadas, a menudo subvencionados por el Estado a través de programas de cooperación , y muchas de ellas gestionadas por ONGs o instituciones religiosas. Esta cifra seguramente ha aumentado tras el terremoto de 2010, cuando se destruyeron muchas escuelas que no han sido reconstruidas.

“El Banco Mundial tenía un programa llamado “Education for all” (educación para todos) que consistía precisamente en ofrecer recursos a escuelas privadas para facilitar el acceso a estudiantes sin recursos [o con pocos recursos, ya que muchas de estas escuelas no son del todo gratuitas]. El director de ese programa es ahora el ministro de educación, y éste es el modelo que ha adaptado para la política pública de educación” me dice Patrice Florvilus, defensor a ultranza de la pedagogía de los oprimidos de Paolo Freire. “De hecho, el gobierno no tiene ninguna política de educación, sólo un proceso de mercantilización de la educación”. Y en esto, parece ser, que también han participado muchas ONG internacionales.

Tenemos un Estado ausente, totalmente desestructurado (ya antes del terremoto), incapaz, dicen, de proveer los servicios sociales que la población necesita. Las ONG y agencias de cooperación bilaterales y multilaterales cubren este vacío. Pero de hecho con su actuación perpetúan la situación, evitando que de alguna manera se exija con más fuerza una transformación profunda de las administraciones públicas para que éstas asuman sus responsabilidades para con su pueblo.

mercado innecesario e inacabado

Mercat inacabat i inecessari a Corail, finançat per la UE.

Cuando le pregunto a Patrice Florvilus cuál sería la prioridad para el país, no señala la educación, ni la sanidad, el derecho a la vivienda, ni siquiera el cólera o la salida de la MINUSTAH. “Romper con las estructuras actuales políticas y del Estado, para regenerarlas. Sólo desde un nuevo modelo de Estado podremos hacer políticas públicas para el pueblo haitiano”.

Pero la cooperación internacional obvia esta prioridad y rodea el problema, evitando tener que tratar con un Estado, como decíamos, ausente, corrupto, ineficiente. El 99 % de los recursos para la ayuda de emergencia y reconstrucción dados después del terremoto se canalizaron a través de agencias de Naciones Unidas, ONG, empresas subcontratadas y otros proveedores de servicios no estatales. Menos del 1 % de los más de 6 mil millones de dólares desembolsados ​​se han canalizado a través de instituciones públicas locales o del gobierno. Y sólo el 23 % de la financiación para la reconstrucción a largo plazo está siendo canalizada a través del gobierno.

Obviamente estas ONG y agencias no pierden ocasión para mostrar que están, en efecto, cubriendo este vacío. Los logos. Ay los logos! Logos de USAID, AECID, WorldBank, BID y los miles de ONGs que trabajan en el país. Todas ellas obsesionadas, o eso parecería, en mostrar orgullosas su trabajo en el país, de una pancarta sensibilizando sobre el cólera a un panel indicando que han construido este o aquel otro edificio o carretera.

No ayuda en absoluto a romper esa imagen de las ONG y las agencias de cooperación viviendo en una burbuja, la poca o nula interacción de los cooperantes y funcionarios de la cooperación internacional con la población haitiana. Cuanto más hablas con la gente (activistas locales, pero también trabajadoras de ONG internacionales) más te haces la imagen de un gueto privilegiado, alrededor de barrios como Petionville o Pacot, con casas caras, coches 4×4, grandes supermercados (que dicen han abierto a Puerto Príncipe para servir a esta comunidad), restaurantes y hoteles de precios europeos (o más bien estadounidenses, ya que muchos de ellos sólo aceptan dólares estadounidenses). Dicen también que esta presencia masiva de funcionarios de la cooperación ha influido decisivamente en la burbuja inmobiliaria de la ciudad, donde el precio de la vivienda ha aumentado a medida que aumenta la presencia extranjera.

El resultado: los haitianos se sorprenden cuando una blanca camina por la calle , quiere coger una moto (aunque sea con un motorista de confianza) o un tap tap (transporte público colectivo). Lo que ocurre con algunas expatriadas que, obviamente, dominan el Kreol, y tienen voluntad de romper estas barreras. Pero son excepciones que confirman la norma. La distancia entre el mundo de las ONG y agencias, y el mundo de la mayoría de los haitianos, es enorme, insalvable dicen algunos. Y de hecho se nota en muchas miradas. Te ven blanca, te identifican con la cooperació , con las agencias internacionales, con Naciones Unidas y la MINUSTAH, con las múltiples injerencias “blancas” en el país … y desconfían de ti. No es general, pero te las encuentras a menudo.

En fin, sí, defendemos la cooperación. Pero más que defender los fondos , defendemos la buena cooperación. La que transforma, la que acompaña y apoya, pero no impone ni infantiliza. La cooperación vista como restitución y reconocimiento. La cooperación que va a la raíz del término: el trabajar conjuntamente por un bien común. Codo a codo. Como iguales.

Contre la Minerie

Reunió contra l’explotació minera. Procés amb acompanyament d’entitats estrangeres, sense ingerència, per la transformació social.

Y que conste que de ésta, también hay en Haiti (y también hablaré de ella otro día, voy recogiendo experiencias).

El otro día leía, a raíz del tifón Yolanda en Filipinas, al amigo Carlos Gómez Gil:

“Es ilusorio pensar que tanto desastre puede solucionarse sólo con la compasión de las ONG, ante la voracidad de un sistema económico y político mundial en el que los pobres siempre son los perdedores”.

Pues eso, a cambiar el mundo, porque con cooperación compasiva, por muy eficiente y dirigida a resultados que sea, no cambiará nada. En Haití no puedo sino reafirmar el convencimiento de que la estrategia, si queremos que realmente cambien las cosas, debe ser atacar los mecanismos de anticooperación, apoyando a aquellos que luchan, desde la base, en los países del sur y en el nuestro.

Y como decía la niña en uno de los capítulos de Interferencias: “Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de romperlo”.

Interferències Cap5 – subt CAST from Quepo on Vimeo.

Recordad que podéis apoyar el proyecto “Haití, los otros terremotos en 210 años y 1460 días” en

http://goteo.org/project/haiti-otros-terremotos

El dilema de las infraestructuras

Todos los países nos enfrentamos a este dilema en algún momento, por dónde empezar? Las necesidades son muchas y los recursos escasos. Qué infraestructuras priorizar? Bajo qué criterios? Como financiarlas? Quien decide sobre las infraestructuras y, en definitiva, sobre la estructuración del territorio?

Camera 360

Carretera Les Cayes – Grand’Anse (ifresnillo)

Haití vio dañadas buena parte de sus infraestructuras en la zona metropolitana de Puerto Príncipe con el terremoto de 2010 (hay quien habla de pérdidas equivalentes al 250% del PIB). Pero ya antes del terremoto, y aún ahora, Haití tiene un problema de falta de ciertas infraestructuras. Y no sólo en la zona metropolitana, sino sobre todo en el ámbito rural.

¿De qué infraestructuras hablamos? Carreteras, calles, puertos, aeropuertos, transportes… pero también edificios públicos para albergar mercados, escuelas, universidades, hospitales, ministerios, centros culturales o la vital canalización y saneamiento del agua, o las infraestructuras eléctricas, o las telecomunicaciones o…. Unos son básicos para la economía productiva, otros para la supervivencia y la dignidad de las personas. En realidad, no todos benefician a todos por igual. Os pondré algunos ejemplos.

En Puerto Príncipe la mayoría de calles son ya transitables. Se reconstruyó el aeropuerto y buena parte de algunas zonas de la ciudad, como Petionville, donde vive buena parte de la clase media y acomodada. En otros zonas como Centre Ville la mayoría de edificios se encuentran todavía por reconstruir, atrapados entre la falta de recursos y la falta de papeles de propiedad. Parece ser que el Gobierno, con la ayuda internacional, tiene el plan de construir una serie de edificios ministeriales a lo que podríamos llamar el centro histórico de la ciudad, pero para hacerlo debe hacer efectivas una serie de expropiaciones. La falta de registros de propiedades o catastros fiables hace la tarea casi imposible. A lo que debe añadirse la oposición de las familias que allí viven, claro. En cualquier caso este parece ser ahora la prioridad en la capital del país, reconstruir o construir los edificios oficiales.

Hace unos días fuimos a la Facultad de Ciencias Sociales. El edificio principal, fuertemente dañado por el terremoto, casi no se mantiene en pie. Los alumnos dan clase en barracones de hojalata y madera, bajo un calor asfixiante (y eso que ahora es el mes con las temperaturas más bajas) y con el rumor constante de la clase de al lado. Ésta, me dice uno de los profesores, no parece ser una prioridad para la presidencia del país.

Un dels carrerons que porten a Jalousie (ifresnillo)

Un dels carrerons que porten a Jalousie (ifresnillo)

Rodeando la ciudad, allí donde mires, te encuentras con los famosos bidonvilles, enormes barrios de autoconstrucción, favelas al estilo Haitiano, en las laderas de la montaña como Jalousie o los límites de la ciudad como Cite Solei, sin electrificación ni servicios de agua o saneamiento. Estas infraestructuras, parece ser que se dejan en manos de las ONG y agencias de cooperación internacional. Si allí donde vives llega el servicio de la ONG, tienes suerte, sino, deberás seguir conviviendo con la acumulación de basura, la falta de agua corriente ni potable o la inestable electricidad pinchazo de algún otro punto de la ciudad más afortunado. Eso sí, si tu bidonville tiene vistas a un hotel de lujo, tal vez consigues que te pinten las casas de colores.

LA APUESTA DEL TURISMO

Otro ejemplo es el del turismo. Una de las apuestas más importantes de este gobierno.

Haití es sin duda un paraíso natural. A pesar de los siglos de explotación de sus recursos naturales y el elevado nivel de deforestación, Haití posee una vegetación imponente, unas playas de aguas prístinas y arena blanca, casi deshabitadas, una cultura vibrante y una historia apasionante. ¿Quién no querría venir a Haití a pasar las vacaciones de su vida?

Así que el gobierno ha puesto manos a la obra, ha hecho anuncios y recorren ferias turísticas partes tratando de atraer inversores. Han venido a España en busca de operadores turísticos y cadenas hoteleras que deseen invertir en el país (ya hay alguno como Occidental Hoteles que acaba de inaugurar un hotel de lujo en la capital y es uno de los que apuestan para invertir en Ile á Vache).

Uno de los planes estrella parece ser precisamente el de Ile á Vache. Una isla preciosa (dicen, porque yo no he conseguido llegar todavía) ante Les Cayes, a unas 4 horas en bus de Puerto Príncipe en el Sur del país. Acaban de inaugurar hace poco las mejoras del aeropuerto de Les Cayes (un golpe de avioneta te debe llevar en poco más de media hora desde Puerto Príncipe). En 15 minutos estás en el que debe ser el puerto turístico de Les Cayes, y de ahí me dicen que, si hubiera un servicio de barcas regular (de momento no hay), unos 20 minutos más hasta el isla. Poco más de media hora del avión a Ile á Vache que debe ser demasiado molestia para el modelo de turista que buscan para la Isla, pues están a punto de comenzar las obras de un nuevo aeropuerto en la Isla. Dicen también que está planificado un campo de golf (aunque no he encontrado referencia al proyecto del gobierno). Y el gobierno prevé unas 1.000 nuevas plazas hoteleras en un futuro próximo. Claro que, viendo la publicidad y las dificultades para el turista de mochila para llegar, no creo que este proyecto esté hecho para mí, ni para mi bolsillo. Más bien para grandes inversores y turistas adinerados.

En la zona del puerto hay tres tipos de muelles. El muelle de la MINUSTAH… perdón, de la policía guardacostas local (pero que está ocupado por la MINUSTAH), totalmente reconstruido y nuevo. Un muelle”para los turistas”, según nos dicen varias personas que rondan por allí, en construcción. Y un muelle en proceso de destrucción para el transporte de mercancías. El ejército de ocupación primero, el turismo después, la economía productiva al final. Esta parece ser la moraleja.

Y la gente de la zona ¿qué dice? Pues algunos agricultores de Ile á Vache están intentando resistir al proyecto ya que están siendo expropiados para la consttució del aeropuerto, el campo de golf y los hoteles. Por cierto, es un proyecto, el de Ile á Vahce, que se presenta como eco-friendly y sostenible, de baja intensidad y en comunión con la comunidad local. Pero no sé de qué se quejan, dirán algunos, habrá trabajo para ellos cuando empiecen a llegar los turistas a los resortes. Y si no que se lo pregunten a los vecinos de República Dominicana como el turismo ha generado trabajo digno… oh wait !

Como no podemos llegar a Ile á Vache (quizás simplemente estoy resentida por que este paraíso esté reservado al turismo de lujo y no al de mochila), mi amigo me lleva hacia el otro lado del sur del país. La Grand Anse. Playas preciosas, vegetación abundante, pueblos de pescadores encantadores… y unas carreteras imposibles. Están mejorando la carretera de las Cayes hacia Jeremie, pero dicen las malas lenguas que pueblos como Corail o el precioso Pestel seguirán aisladas. Realmente hay mucho esfuerzo, horas y ganas para llegar a este rincón del planeta.

Petite Cayemite, Grand'Anse (ifresnillo)

Petite Cayemite, Grand’Anse (ifresnillo)

En Corail, aparte de no haber carretera, el proyecto para el bombeo de agua potable ha estado parado durante años. Hay un proyecto decidido dicen desde Europa (nadie aquí admite ser el ideario) de una zona de mercado no terminada, a la salida del pueblo (versus un mercado de lo más activo en medio del pueblo todos los viernes). Me dice mi guía que aproximadamente el 40% de la producción agrícola de la zona se pierde por las dificultades del transporte. Me parece una cifra exagerada, pero ciertamente la cifra real debe ser elevada. Las mujeres bajan de las zonas demás su producción a los pueblos de costa. Si no se vende la producción, la tiran para no tener que volver a subir a pie cargadas. Son entre 10 y 20 km que recorren cargadas, ellas y las mulas, de plátanos, Yame (Yuca), aguacates, naranjas y de otras frutas y vegetales. Al igual que los estudiantes de secundaria, que vuelven ya a oscuras, montaña arriba a sus casas por una carretera que es más un camino de cabras, donde no hay ningún transporte.

Carretera de Pestel a Corail (ifresnillo)

Carretera de Pestel a Corail (ifresnillo)

A mí la pregunta me surge de inmediato. En lugar de dos aeropuertos en la zona de Les Cayes – Ille á Vache, qué tal alguna carretera en el suroeste? O electrificación, o canalización de agua o… Como decía al inicio, cuestión de prioridades.

Un país rebelde, en protesta

ACTUALIZACIÓN

2 de diciembre de 2013

El viernes pasado, 29 de noviembre, miles de manifestantes tomaron de nuevo las calles de Puerto Príncipe. Lo que parecería un ciclo de protestas ciudadanas contra la corrupción del gobierno y la falta de democracia, así como contra las condiciones laborales, el aumento de los precios y la pauperización de la situación de la mayoría de la población, es también resultado de la dinámica política haitiana.

La manifestación del día 29, fuertemente reprimida nuevamente por la policía, se convoca en conmemoración de una masacre que tuvo lugar el 29 de noviembre de 1987. “Un año después de la partida de Duvalier , los macoutes abrieron fuego sobre los ciudadanos que se encontraban haciendo cola en una oficina electoral en Puerto Príncipe“. Read More…

Sin agricultura no hay soberanía alimentaria. Sin soberanía alimentaria no hay desarrollo

Fotografía. IntermonOxfam

Fotografía. IntermonOxfam

“No se puede hablar de dessarrollo o de lucha contra la pobreza sin hablar de reforma agraria”. Es Frank Saint-Jean, Director de Soberanía Alimentaria de PAPDA el que hace tal afirmación.

“Seguro, el país no podrá salir de la Situación sin dedicar una buena parte de la energía a la Agricultura”, confirma Vincent Murepàs, director de IntermonOxfam en Haití desde hace 15 años.

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Jalousie

Jalousie

El gobierno ha lanzado a pintar Jalousie. Esta es la vista desde el hotel de lujo Karibe (¿querrán mejorar las vistas?).
En Jalousie viven cerca de 50.000 personas, sin infraestructuras adecuadas de saneamiento, agua o electricidad.
Cada día, los residentes, incluidos niños y niñas, deben escalar las estrechas escaleras y callejones para obtener agua potable (y protegerse así de enfermedades como el Cólera) , que cuesta 35 centavos los 5 galones y pesa unos 19 kg. No es difícil ver a las mujeres cargar el agua sobre sus cabezas.
Los expertos avisan de que Jalousie está situado sobre una falla, y durante la temporada de lluvias los desprendimientos de tierra son frecuentes.
Las viviendas a Jalousie tene entre 8 y 30 metros cuadrados, y la densidad de la población es de 1.800 personas por hectárea. Es uno de los suburbios más poblados de la capital haitiana.
Jalousie tiene vistas sobre Petionville. Petionville tiene vistas sobre Jalousie.
A diferencia de Jalousie, Petionvile es la zona residencial de buena parte de los profesionales liberales en Port-au-prince, cooperantes y gente de clase media (si es que esta categoría existe realmente en Port-au -prince).
Las desigualdades a una calle de distancia, a un golpe de vista, según a qué lado quieras mirar.

Fuente: IPS News, 09/2013 http://www.ipsnews.net/2013/09/haitian-government-applies-make-up-to-misery/

Ideas Preconcebidas

Cuando viajamos a un país por primera vez no podemos evitar llevarnos en la maleta una buena dosis de ideas preconcebidas. Ideas que se forman a través de la imagen que dan los medios de comunicación y de los comentarios que nadie se está de hacer cuando les hablas de tu viaje.
Peacekeeping - MINUSTAH

Me voy a Haití.
Pero, ¿ese no es el país más pobre de América?
¿Es seguro viajar allí?
He oído que hay mucha violencia
¡¿Haití?! Allí no hubo un terremoto o un huracán (más bien los dos)
Entre la corrupción y los desastres naturales, Haití es un pozo sin fondo

Y así hasta aburrir

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